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martes, 2 de junio de 2020
Al fin volviste
- Porque es igual que yo. Acá se que estarán mis palabras, aunque sea olvidado. Porque necesito descargar el dolor. Pero no quiero hacerlo en otros lados donde todos lo lean. Porque no necesitan leerme para saber que me duele. Pero si lo leyeran, acudirían a mi por lo que duele, y no por lo que tengo. Y lo que tengo, ya no se si lo tengo, porque nadie lo quiere.
- ¿Porque no seguís en las hojas, los cuadernos, los retazos?... como venias haciendo
- Porque necesito ordenarme. Y porque se, que tal vez, en algún momento, alguien busque explicaciones. Y estarán mejor acá, que perdidas y mezcladas.
- ¿Te vas a ir?
- No quisiera. Otras veces lo pensé realmente. Estando mejor que ahora lo pensé y trate. Muchas veces. No es que ahora no lo piense. Varias veces al día. Pero me causa temor. Porque estando peor he estado mejor que ahora... Por lo cual a veces pienso que no seria mucho esfuerzo volver a estar mal... Porque estar mal es mejor que sentir que no estas. O no saber como estas, o quien sos, o hacia donde vas.
- Entonces no escribas
- Necesito ordenar. Otra vez. La ultima vez que lo hice, perdí todo. Mis fotos, mis escritos, mis recuerdos. Supongo que acá no puedo perderlos. Así que empezaré a ordenar otra vez.
Alguna vez, estando mejor, pensé que esto podría ser un libro. Pero ya no lo creo. No creo que a nadie le interese leer las miserias. Salvo que sirva para que otro se refleje. Pero que sentido tiene reflejarlo si no podré darle una perspectiva.
- Sabes que sos una idiota? Ni pena das
- Lo se. Pero fui dejando todas las cosas que podía hacer por mi. Esta es una de las ultimas. Siento que tengo 80 años, que ya desperdicie todas mis oportunidades. Que viví una vida que no era. Que todo era mentira. Lo que creía, lo que sabia, de mi y de el resto. Y ahora no se que hacer. Porque no tengo expectativas... pero no quiero flotar mientas mientras me pudro. De verdad no quiero. Pero mientras me repito que no quiero, vos me repetís que soy una idiota. Y esa pelea me agota. Profundamente. Me saca la energía para hacer cualquier cosa.
Mientras, ordenaré aca mis palabras. No importa que no las lean. Están en algún lugar. Como yo, que estoy, aunque no sepa para que.
domingo, 8 de febrero de 2009
Pasado herrumbado
Un día lento, en que el tiempo apremia. Vuelvo al papel. Ya un camino desde mi adolescencia. Recorro los lugares viejos y me sorprendo con los nuevos. Por fin el río. Recorro el camino de la orilla hasta llegar al muelle de los primeros besos de amor. Cerrado. Privado. Máquinas excavadoras y material. El tiempo pasa y deja marcas. Fue un tanto extraño sentir que mancillaban algo significativo de mi pasado. Seguí camino. El borde de la orilla. Estaba recortada por un alto alambrado hasta que encontré un hueco. Recorrido de reconocimiento de nuevos lugares. Nada que rescatar, salvo un manojo de hierros retorcidos con ojos, que los pájaros confundieron con un árbol. Estaba ahí puesto, como un llamado a la reflexión, generando sensaciones. Luego el teléfono, y el llamado al presente. Un montón de hierros retorcidos, fuera y dentro de mi estómago. Imágenes para el regreso. El árbol consumiéndose por el fuego desde adentro, con sus ramas ensordecedoras al caer al suelo. Y el humo, como señal de dolor. El Ford T incurriendo en la Panamericana, ajeno a su asincronicidad.
domingo, 19 de octubre de 2008
Flashes de sueños
(Lore se murió, pero habla.) Está tirada sobre los adoquines, húmedos y oscuros. Todo está oscuro. Es de noche y hay silencio... sólo escucho que ella habla. (La pisaron. Su hija no la quería). Y las palabras van sonando como ecos cavernosos en mi cabeza. Me desespero. Entro a mi casa a buscar ayuda. (El piso mojado). Dentro de mi casa el piso también esta mojado... Encuentro a mi compañera de casa, que se mueve por el living chapoteando como si nada. No hay agua. No hay una persona muerta en la puerta de la casa... Habla por teléfono y se arremolina un mechón de pelo mientras se mueve con prisa (tiene una conferencia). Le hablo, pero no me escucha. Tal vez esté sonámbula... Tal vez tenga en mente algo demasiado importante y me ignora deliberadamente. (Va al baño y se queja del cinto de la pollera). La escucho a través de la puerta. Pienso que tal vez volvió a la realidad, que se despertó y ahora podría escucharme. Pero sale del baño, mientras estira su pollera por los costados, toma las llaves de la mesa y encara la puerta. (Se va). Me deja sola. Evidentemente esta todo en mi cabeza. (Me quedo con la compu, no puedo dormir). (Lore me habla y me habla...) y no se qué hacer. (Me escapo a la terraza. La gente pasa. Es muy de noche. Les digo lo que pasa. 3 que pasan, me miran y se ríen. Intentan subir por los techos. Me enojo y tomo vuelo. Dos, se asustan y huyen. El tercero, me dispara... y alguien lo mata). Cuando lo escucho caer del techo, me despierto.
(*) lo que esta en paréntesis, son las partes del sueño que anoté al despertar.
libreta
Intenté ordenar el desorden. La semana ajetreada. Los malestares y los encuentros dejaban tras de sí, ropa y papeles, sábanas revueltas en la cama. Terminé así nomás. Las ganas de acostarme eran muy fuertes. No tanto el sueño o el cansancio, sino las ganas de cerrar los ojos para sentir más fuerte una interesante sensación de paz. Del pucho de la obra terminada. De la desangustia de las palabras habladas. Reconfortada. Me ganó la cama y el colchón alegre de poder respirar, destapado. La luz azul se encendió para pintar la oscuridad y emanó la extraña música del fin de semana. Las notas de terror que tanto asustaron, me paseaban por imágenes, por galaxias, por sensaciones. En el medio, otro sonido se filtró. ¿Un reloj? ¿En el cajón de la mesita de luz? Un tic tac extraño, acompasaba el hipnotismo de la luz azul. Mi espalda se estiró esperando. Cuando ya desistía, tu mano se posó en ella y la acarició, descuidadamente, como un acto reflejo. Como respuesta inconsciente al llamado desesperado de mi piel. Mi espera se abrió en cientos de manos que tomaban tu mano, en bocas que la besaban, todo mi ser te abrazaba y devoraba en los 10 cm2 de contacto.
No sólo la angustia y la ansiedad aleja el sueño, toda sensación intensa es una danza mental contra Morfeo. Prendí la luz y busqué inquieta mi libreta. Hace más de 10 días que no la abría. Esta noche, es una compañía necesaria. Recibe placenteramente mis palabras mal escritas y desprolijas. Ansiosa de mis secretos. Nunca es suficiente. Siempre falta algo más para ser mejor, pero todo siempre es perfectible. Es, tal vez, un sendero sin llegada. Una escalera sin fin, que se sube o se baja. Aprendiendo a ver los rellanos. Sentarse. Hacer un pequeño balance y sonreír por todo lo que falta, pero con un poco más de seguridad de poder seguir probando.
Los tiempos no son los mismos. Las tareas se multiplican. La mente y nuestras fuerzas son exigidas. Cada escalón ascendido nos permite ver los siguientes por subir.
Me paro en el rellano. Me siento. Sonrío. El camino se aclara y se hace menos duro. Estiro mi mano y tomo la tuya... el camino se llenó de perfume y de luz.
El sonido se transformó en voces. Tal vez del espectro de la esquina del sótano. Vuelvo a sonreír.
El tic tac no es un reloj desconocido. Es el aleteo del ventilador que ya había olvidado. Hoy el día luce una hora menos, pero fue un hermoso día.
Si, comienza un verano. Me voy con los sonidos, el ventilador, las sábanas revueltas, el ser que duerme en mis pies y el ser que habita bajo mi cama. Me voy a tu encuentro para retomar el camino con más fuerza.
sábado, 30 de agosto de 2008
Encrucijada
- Buenas. ¿Podría indicarnos por donde ir?
- ¿Hacia donde vas?
- No estoy segura.
- Entonces, seguí por acá. Pero no mucho más tiempo. En algún momento deberás saber donde vas, sino, ya estarás lejos de donde se abren los caminos.
- Bueno, en todo caso... vuelvo y giro.
- No es tan fácil. Volver, no es como ir. Nada nuevo en el camino te distrae o te sorprende. Te cansas. Comienza a zumbar el reproche dentro. Te enojas. Muchos estacionados al borde del camino creen que están en movimiento al ver gente pasar. No están más que muriendo en vida allí quietos.
lunes, 4 de agosto de 2008
Batallas dulces
I
El frío golpeaba desafiante la ventana de vidrio. Se había colado por las hendijas de la persiana. Entraba clandestinamente, reptando por las sábanas. Nos refugiamos en la cama, tapados hasta la nariz con las frazadas y bañados por la sombra azul de la música. Nos abrazamos. Nuestros labios se llamaron, con un gemido imperceptible. Se fusionaron en un pequeño beso que creció en intensidad, consumiéndose en un pegote de chocolate.
Una vez terminado el azúcar, la dulzura se seguía expandiendo por cada paso, y nuestros labios la seguían tanteando con la lengua incansable, en los rincones perfumados de piel.
La ropa fue perdiendo terreno ante las bocas. El frío miraba desde la ventana pensando e un gran festín. Pero no pudo ni acercarse. La desnudez irradiaba un calor intenso que cortaba el clima exterior.
II
Fantasía de caníbales. Pellizcos de dientes, curados por besos. Temblores. Estremecimientos. La danza se continúa al banquete. Nos restregamos en una coreografía improvisada. Las piernas se anudan. Se deslizan. Las manos juegan a las escondidas. Los ojos perciben más allá de lo que ven. La piel se inflama y se despega. La tensión aumenta. Espera impaciente. El ambiente se humedece. Engulle su urgencia, que no calma y se exaspera. Se han librado batallas casi de guerras, hasta que llega el asalto definitivo. Los contendientes se preparan. Cae de espaldas sin defensa. El guerrero en pie la atraviesa con su espada.
Los besos se esfumaron y los mordiscos se curan con la sal de la traspiración que los recorre. Las heridas de batalla se cauterizan. La danza cede el lugar al duelo. Se hunde en la humedad y la presiona a rendirse. No se resiste. El mundo se sacude frenético. Un grito, la exhalación del alma que deja el cuerpo, lo aprieta con fuerza. Ya no quiere que se vaya. Quiere que termine de hundirse y terminar con el duelo. Un segundo. El aire se detiene. El se apura ante la inminente muerte que lo motiva aún más. Dispara. Se desploma con un gemido sobre el cuerpo inerte. El mundo sigue temblando, pero ahora, al compás de su respiración. De su pecho que se hincha y desinfla espasmódicamente. El corazón da cuenta de la guerra. Como puede, se despega para tomar distancia y ver el campo de batalla. De la ropa desordenada. Del frío que, ahora sí, comienza nuevamente a ganar terreno, de su cuerpo que lo mira. Ella observa. Se despierta y vuelve en sí, con el escozor de las sensaciones. Sólo que su verdugo no la mata. Sólo la envenena porque lo sabe perdido. Al instante. En otra batalla.
viernes, 25 de julio de 2008
Luna roja
Una tormenta de imágenes de colores brillantemente opacos, gatilla a repetición cuando restrego mis ojos luego de la apacible lectura. Intento pararme, pero me arrastra la helada agua de múltiples deshielos. Encallo, magullada, en la orilla de un bosque con un sólo árbol que crece por sobre negras hiedras y hierbas vivientes.
Un espíritu se pasea soberbio sobre las superficies. No es uno, son varios. Algunos llevan en sus manos, manojos de cáncer. Los otros, llevan morfina. Se turnan, tras cada título, para dosificar el dolor o alivio alternativamente.
Mensajes encriptados de naturalezas dudosas, arrastrados pesadamente por duendes y espantapájaros que buscan salvarlos de la inminente inundación.
Las runas lo han dicho. La tierra, las hierbas, su árbol... quedaron sumergidos bajo grandes oleadas de agua. De deshielo... tal vez de lágrimas. No específicas. El caudal será cerrado por una gran puerta y todo seguirá siendo realidad de sueños, pesadillas, recuerdos. Entelequias universales que serán rescatadas por un único espíritu sobreviviente.
La agónica danza acompañará un colorido cortejo fúnebre, que llora y ríe, que va y viene, histéricamente histérico.
Sólo una luna roja quedará como luz.
martes, 22 de julio de 2008
Dios
Vas mirando el mundo con tus ojos de yo no fuí. Con la sonrisa limpia que derrite la nieve y en la que todo suena real. Seduciendo lo que te rodea como Dios sin planeta. Si hasta el cielo se estremece entre tus piernas y suena nervioso cuando lo tomas con sus crines.
miércoles, 2 de julio de 2008
Queriente
Hay "Te quieros" y "Te quieros".
Los que decimos por costumbre. Los que pensamos que hay que decir en determinado momento. Los "yo también", que son "te quieros" engañosos, de compromiso. Y están los otros. Los que salen solos. Los que pelean contra nuestros labios sellados para que no escapen. Los que no tienen más por qué, que el querer.
Los que realmente explican y dan cuenta de las cosas que a veces no vemos. Creo yo, los más puros y sinceros. Esos que se pierden en el camino y el tiempo. Esos que por tontos reprimimos y los dejamos que se pudran dentro. Y así nos contaminan. Nos hacen mal. Nos debilitan. Rebotan dentro hasta que se cansan. Hasta que de tanto ignorarlos, no sentimos. Y, unas vez más, vamos por la vida negándonos a sentir. Por miedo, por comodidad. Porque nos aterra el "Te quiero" verdadero. Porque querer, es querer para sí, y no tenerlo... hace un te quiero eterno de lo que se quiso pero no se buscó tener, para ya no querer, sino, tenerlo.
lunes, 23 de junio de 2008
Danza de sombras
Evoco entre sueños, sonrisas, gestos, miradas. Los sigo ciega hasta el precipicio y, al caer, despierto exaltada. Las sombras se ríen y siguen su danza.
Luces de día.
Espectros de noche.
Sin habla, bebí el brebaje maldito de la tribu de sombras que danzan.
El destello del encendedor. El cigarrillo. El borde de la cama. Las sombras se entretienen con el humo. Intento recuperar la calma. Sigo haciendo gárgaras con tu nombre.
Rasgo la pared hasta que sangra.
miércoles, 28 de mayo de 2008
Sentimientos
Risa y llanto. ¿Cuál es la necesidad natural de expresar emociones internas de forma casi incontrolable y notoria? ¿La risa implica alegría y el llanto dolor? No, el dolor por demás, puede dar risa. Y la alegría por demás, puede causar llanto.
Tanto la risa como el llanto contienen un enorme componente de espontaneidad. Como el amor y el odio, también surgen espontáneamente de los estímulos de la realidad, de la relación con quienes nos rodean, por afinidad, por oposición. Pero estos sentimientos pueden ocultarse. Pueden nunca ver la luz. O incluso, pueden actuarse o trastocarse en engaño de uno por otro. Claro que la risa estalla en estruendo hasta apagarse poco a poco, y tal vez luego, no quede nada de ella. Al igual que el llanto que al secarse, sólo deja el gusto de la sal en los labios y el dolor del desgano en los ojos. Pero el amor y el odio pueden aparecer y desaparecer. Y nada sigue igual luego de su paso. Y tan profundos que pueden ser causas de risas y llantos.
viernes, 23 de mayo de 2008
Caminos
Todo va inundando. La tierra se hincha a su paso y cruje. La muerte va tiñendo de grises el paisaje. Los colores se nos reservan para otra remota vida. Sólo conserva su color la roja sangre de que se alimenta el terrible monstruo. La barbarie a vencido. Hemos sido derrotados. Solo somos los escombros arrastrados por su torrente. Pero hemos dejado sedimentos. Los nuevos arboles sobreviven por nuestro sustrato y generan nuevo oxigeno para volver a intentar la vida.
jueves, 22 de mayo de 2008
Mercancía en llamas
Trabaja de sol a sol. Pero todos los días sus ideas se congelan y asemejan mas a la nieve que lo rodea, que al calor que su trabajo genera.
La alienación es terrible pero no eterna. Volverá el fuego y serán llamas sus ideas.
Un poco más. Falta menos.
martes, 20 de mayo de 2008
Mal dia
Acida. Así estoy. Si el ácido cortara la sangre, tal vez serviría, pero creo que sólo lo empeora.
lunes, 19 de mayo de 2008
Musica
sábado, 10 de mayo de 2008
Dialogo interno
- ¿Y cómo debía ser?
No debía pensar en Cómo ser... Ni pensar en Ser... sólo ser y pensar. Uf...
Miró al rededor...
- ¿Algún indicio?
No le gustaba lo que veía... y lo que le gustaba, resultaba a sus ojos algo inalcanzable. Un objetivo de ser. De como le gustaría ser.
Un abismo.
Sabíase potencial, pero no sabíase presente continuo. Y esto la mortificaba.
- ¿Còmo? Era algo incomprensible, inapreciable. La razón no funciona exactamente como uno le indica. Porque la razón piensa por si misma y, a veces en sus divagues, choca con la piel y los huesos que la contienen. Atrapada, vuela mas allá de sus fronteras pero hay un desfasaje. Todo el resto no puede seguirla. Tropieza. Se cae. Se lastima.
- La razón no mira atrás. Sólo, cuando se siente atrapada. Y es cuando regresa, que todo se cae. Y entonces lee y escucha y se ve y se sorprende. Considera un inútil ejercicio intelectual. Intenta dar cuenta de su propia existencia de inútil intelectual. Duerme.
El tiempo sigue pasando delante de sus ojos, gastándose. Minutos vacíos que se agolpan. ¿Para que? ¿A dónde van tan aprisa? ¿Para que me apuran si yo no quiero correr? Todo el esquema lógico resiste las refutaciones de falsedad. Cada nueva prueba aplicada es superada nuevamente con nuevas y brillantes afirmaciones y elaboraciones.
La vida no es lógica.
Los impulsos resisten la lógica.
La convivencia, es fatal.
lunes, 31 de marzo de 2008
uno mas
Lindo. No estuvo mal el intento. Pero no alcanzó. Otra sombra más se sumó a mis ojos (lo pude ver en los tuyos) pero ahí están. Los ojos cerrados. La boca entre abierta. La respiración profunda. Tu mano en mi pierna. Completamente dormido.
El último medio pucho. Llevo días fumando menos, así que hoy hice una excepción para poder bajar, con el humo, las contradicciones que suben por mi estómago. Hoy es un día importante y debía escribirlo. ¿Para bien o para mal? No se, no creo que eso importe ya. Depende de mi y, tal vez, sea eso lo que no me deja dormir. Hoy tenía ganas de amarte y sentí que era el mejor momento, pero otra vez me quedé en el camino.
Bueno, trataré de dormir. Mañana hay que trabajar y desde ya, la mañana asoma complicada. Como continuidad de una noche con mucho que pensar. Mejor no hacerlo.
50% miedo y 50% paz. ¿50% huida? Creo que no. Eso, eso sí depende de vos.
las noches
Odio las noches. Tampoco tengo sueño. Es la hora en la que la cabeza baja las barreras y una estampida de ideas y sensaciones en tono irracional, salen precipitadamente en una orgía arremolinada de imágenes y palabras. Incluso aquellas, las que no gustan de la luz. Las que permanecen la mayor parte del día en las zonas oscuras y lodosas. Salen perezosas, molestas por ser despertadas, y dejan en su andar un tendal de huellas de barro que tardan hasta la mañana en secar. Con la luz del día, sólo quedan las marcas y el olor a basura descompuesta. Sacudirse no alcanza. Tal vez permanezcan ahí por horas, hasta que sean borradas por los quehaceres diarios y el ritmo del día.
Odio las noches porque estoy desprotegida frente a mí. A veces me impresiono yo misma de las cosas que se me pueden ocurrir. Lo que a la luz del sol parecía claro, tornándose con la noche algo gris.
Los pensamientos que me cruzan serán protagonistas de otras crónicas. Esta es sólo para llamar al sueño y dormir.






