viernes, 30 de mayo de 2008

Tarsier

TARSIER
Vaya, vaya... ya se que quiero para mi cumpleaños

cruzar la puerta de la realidad


Llevo demasiadas horas despierta sin vos. Siento tu respiración omnipresente tras mi hombro… pero cuando giro la cabeza ya no estas. Extraño tu cuerpo.
¡No me mires así! Ya lo se. Vos dirás…
-¿Cómo podes extrañarlo si nunca lo tuviste?
El tono de reproche y de morbosa duda me atormenta. Mi mirada se torna incrédula y se defiende.
-¡No puedo creer lo que me decís! ¿De donde sacas tan dolorosa verdad?
No… meneo la cabeza mientras cierro los ojos con mis manos e imagino tu rostro de duda, que busca en los ojos ocultos tras mis manos alguna explicación. Arremeto…
-¿Cómo podes decir un arma tan filosa? Si yo… ¡Si yo te tuve cientos de veces, y miles de veces me entregué! Tenés que recordarlo… En cientos de descuidados roces sentí tu piel junto a la mía, y te he tomado por la cintura mientras mis manos se hundían en tu carne caliente. ¿No te das cuenta que mis manos tocan tu piel, derritiéndose como la cálida cera de una vela que va en frenética carrera por tu superficie buscando enfriar su fuego?
No espero tu respuesta. No la necesito… y mi gesto te aparta mientras continúo mi auto convincente monólogo.
-No importa lo que digas porque yo… ¡Yo sentí tu piel conmoverse al contacto de mis huellas! Cada uno de tus poros dejó entrar mi presencia a medida que los recorría. Mis ojos han acariciado cada centímetro de tu piel que se topó frente a ellos… No, no me interrumpas por favor, porque puedo reconstruir tu imagen completa con mis sentidos. No acepto que no des cuenta de lo que digo. Sí en los prolongados abrazos que nos hemos dado, nos hemos hundido el uno en el otro percibiendo una calida fuerza que nos invitaba a no soltarnos… si mis brazos te rodeaban con fuerzas de océanos embravecidos para que no escaparas, para que quedara pegada a mi piel tu presencia… una marea que se hundía en tus profundidades y te devoraba. Apretaba firmemente tu cuerpo sobre el mío para que una vez más no te evaporaras al abrir mis ojos… Luego de cada abrazo te miré y te besé, y tomé el pulso de tu respiración con mi lengua, y seguí el latido acelerado de tu corazón con mis manos... Y cuanto mas firme te atrapaba mi cuerpo, más se ablandaba el tuyo, cediendo ante el impulso, perdiendo de apoco la conciencia, dejando junto a la ropa en el suelo los miedos y prejuicios.
En el silencio solo se sentía mi confusión… y volvía a completarlo en lamentaciones…
-No, No podes haber olvidado todo este mar de sensaciones… pero… sí en tu boca resonaban las palabras en que me decías:
-Ven, a cambio te invito a compartir mi aire, para que sea calido y nunca mas pasemos frío.
-¿Por qué te empeñas en negarlo? De sobre sabes que mis sensaciones se han vuelto monotemáticas desde la primera vez que compartimos.
El silencio se quebraba y tu imagen se desdibujaba ante una nueva presencia…
-¡No te vayas…! Esperá… todavía no abrí los ojos… todavía no desperté… Exijo que te quedes junto a mí mientras dure mi sueño. Aún no terminé de recordarte, como en los sueños en que te tuve, en los que estaba dentro tuyo y vos dentro mío. Aquellos pasionales sueños en que tus labios se encontraban con los míos como finas frías piezas de porcelana que, al contacto, entraban en combustión y se disolvían en una única materia. Y… Y….
Y una, y otra vez más, pensaba todo esto. Meditaba en mis cavilaciones, como siempre, teniéndote una vez más en mi mente, divagando irrealidades, soñando en tu cuerpo…
Súbitamente, el telón que cubría el silencio de mis palabras se desplomó decididamente y apareciste en escena, con toda tu materialidad. Me miraste mientras mis labios aún hablaban con tu imagen. Tu figura ya no era traslucida y emanaba calor real. Así, parado frente a mí, mis fantasías se desdibujaron rindiendo pleitesía a su soberana realidad. El tiempo se detuvo y el ambiente se tornó en un apremiante vacío que hinchaba mis venas… el latido de la sangre que fluía retumbaba en mis oídos y mi cabeza. Como atrapada frente a un crimen te miré torvamente…
-¿Volviste para arrasar mi irrealidad con tu innegable realidad?
Me miraste a los ojos, como tantas otras veces, y como tantas otras más recordé… En tu rostro se dibujó una torpe sonrisa, de dios que ha perdido sus poderes y ha caído al reino de los mortales… tu mano se extendió hacia mí y en el ademán dibujó en el aire: tómalo, también te extraño…

jueves, 29 de mayo de 2008

Astillas


No se resigna a ser el pedazo de carne viva que late los minutos, esperando que pase el día para dar rienda suelta al sueño de noche.

No se resigna a escrutar cual de las astillas que se ha clavado al estallar su espejo, duele más…

No se resigna y expone sus llagas al aire que quema. Entrega la piel apenas regenerada, para ver si la calidez de un rayo de sol esta vez la acaricia hasta curarla.

No se resigna, pero el movimiento exterior la contrae de miedo, como un animal en su cueva. Se agazapa. Se inclina sobre su ser, se curva sobre si misma…

No se resigna a resignarse, pero el miedo la corroe, la desgasta.

En un temblor de estremecimiento alarga su mano para asir realidades, más allá de las de sus propios sueños protegidos por el manto de las noches…

Tal vez, esta vez, el espejo no se rompa. Tal vez, esta vez, resista su imagen y las viejas astillas sean expulsadas de su cuerpo.




viernes, 23 de mayo de 2008

Leyenda...


Y la película ha rodado… esas que se filman en presente y nacen en pasado, donde las escenas centrales son en tiempo real y las antiguas imágenes se mezclan para intentar darle algún sentido. Dos actores, que hacen de actores. Decenas de extras que ocupan las escenas principales. Banda de sonido reconocida, con algunos tintes particulares y algunas canciones de original, improvisadas… la música y las escenas. Mi video registra casi todo, escenas que se fijan en colores, mezcladas con las imágenes blanco y negro de los sueños. Nada más ni nada menos que la vida. La vida típica, atípica a cada uno, única, inexpugnable a nuestra vista. Escenas en común intensas y fugases, en las que la película gira más rápido de lo previsto, consumiendo el carril. Escenas de cine mudo, comunicadas por gestos y caricias. Un condimento importante de silencios que sólo se romperá al final, sobre los últimos centímetros de film, sobre los últimos centímetros de cordura. Silencio que se rompe con imagen de vidrio astillado que corre al revés. De las astillas surge un espejo que luego de mostrar la imagen, como de rayos X, se vuelve a romper. Un final con escenas de comedia, de cine bizarro, de realidad paralela. En la búsqueda de algún elemento gaseoso que impulse la maquina que traslada los últimos cuadros, el cielo descarga su lluvia de agua y luz luego de haber quemado la tierra de forma insistente. Las gotas eran una cortina de cristales que se mecía a nuestro paso, estrellándose en la pantalla que nos separaba de la realidad húmeda. Un decorado de verdad, de aves, faisanes y gallinas. EL hombre de las mil palabras de repetición… interviene en la escena para darle un color indefinido… Nada más había en la calle. Solo grises encerados y brillantes por el agua. Luces que aparecían por miles al reflejarse en los miles de espejos que se formaban. Silencio. EL vicio que no afloja y una pareja perdida en la tormenta… sin ver. Los pequeños charcos eran ríos para quien no los ve. Tus ojos fueron sus ojos, sus brazos un puente al que desde las sombras ella se arrojó para no caer en la corriente. Ambos se mojaron, pero entre abrazos… el gesto de confianza en el, el gesto de estar dispuesto a ella… ¿a que temer? Los dejamos atrás pero no desaparecieron. No fue una escena que nace y muere. Quedaron imágenes… quedó la sensación y el nudo en la garganta. Los ciegos de verdad temen menos. El tiempo que dicen es tirano, es tirano de verdad… y seguía corriendo sin ningún tipo de culpa ni miramiento a esta necesidad de que se detenga.
Las astillas del espejo roto eran solo trozos de cristales desgarrados. Cristales que se volvieron mercurio, sensible a la temperatura. El agua del cielo había enfriado el aire. El agua de los cuerpos ha vuelto el calor al ambiente. Un final feliz que dura lo que dura el final. El sabor agridulce en la boca. La sal en la piel. El agua salada en la mirada que no se deja correr.
Sobre el final y luego de los títulos, los adelantos de “soy leyenda”, la locura de la soledad y la incredulidad sobre parajes distintos… Leyenda. Héroe. ¿Quién quiere ser héroe? ¿Quién quiere ser leyenda? Sobre las preguntas y respuestas suena:

siempre en la oscuridad la voz no tiene sentido. el silencio lo es todo. héroe en su propio olvido. en sus ojos apagados hay un eterno castigo, el héroe de leyenda pertenece al sueño de un destino. encerrado en el tiempo ha perdido el valor para escapar de su celda el héroe sin ilusión. en sus ojos apagados hay un eterno castigo, el héroe de leyenda pertenece al sueño de un destino.

Nuevo pelo


martes, 20 de mayo de 2008

Ilogica realidad

¿Y como debía ser? No debía pensar en como debe ser. Ni pensar en ser. Sólo ser... y pensar. Uf!. Miró al rededor... ¿Algún indicio? No le gustaba ni un poquito lo que veía y lo que le gustaba, resultaba a sus ojos algo inalcanzable. Un objetivo de ser, de como le gustaría ser. Un abismo. Sabíase potencial pero no sabíase en presente contínuo. Esto la mortificaba terriblemente. ¿Cómo? Era algo incomprensible, inaprensible. La razón no funciona exactamente como uno le indica, porque la razón piensa por si misma, y a veces en sus divagues choca con la piel y los huesos que la contienen. Atrapada, vuela más allá de sus fronteras en un tenso defasaje. Todo el resto no puede seguirla. Tropieza, se cae, se lastima... La razón no mira atrás con mirada de compasión y se hunde en su trampa. Es cuando regresa que todo se cae y entonces lee y escucha y se sorprende. Considera un inútil ejercicio intelectual intentar dar cuenta de su propia existencia de inútil intelectual.
Duerme.
El tiempo sigue pasando delante de sus ojos, gastándose. Minutos vacíos que se agolpan. ¿Para que? ¿A donde van tan a prisa? ¿Para que la apuran si no quiere correr? Si no sabe a donde...
Todo el esquema lógico resiste las refutaciones de falsedad. Cada nueva prueba aplicada es superada nuevamente con nuevas y brillantes afirmaciones y elaboraciones... pero la vida no es lógica y la realidad no siempre coincide con los esquemas. Los impulsos resisten la lógica. La convivencia de ambos es fatal.

jueves, 15 de mayo de 2008

A los dueños de mi espalda

Hacia mucho tiempo que no me visitaba. A menudo lo recordaba, con el temor que al evocarlo lo trajera nuevamente. Durante mucho tiempo fue un compañero de mi cotidianeidad… Cada movimiento de mi cabeza, de mi cuello, de mi pecho y espalda requería su aprobación. Le pedía íntimamente permiso para moverme libremente. Siempre estaba allí, y yo casi acostumbrada. Cuando se desplegaba en toda su potencialidad tomaba todo mi cuerpo… y se anidaba en mi estomago, sin que yo pudiera resistirme.
Era injusto, iba y volvía cuando quería, jamás consultaba. Y en los momentos de mayor angustia es cuando mas lo sentía.
Hacia tiempo no sabia nada de el. Las pastillas que tomaba para alejarlo ahora estarán dopando alguna rata en el Ceamse. Pero hoy sentí que se acercaba. Comenzó su recorrido en el centro de mi espalda y me atravesó hasta apoderarse nuevamente de mi estomago. Me abrasa con todo su peso y se sienta sobre mis hombros. Mi nuca reclama a gritos un poco de aire. Los hombros se hayan falsamente levantados, inútilmente tensionados, como resistiendo su fuerza.
Ya se apoderó nuevamente del estomago y esta comenzando a endurecer mis ojos.
Nuevamente… cuando pensé que se había ido. Vino acompañado, para que me duela aun más…
Otra vez este dolor de espalda me ha tomado por asalto, y su señora la contractura trabaja tranquilamente sobre mis cervicales mientras el se recuesta sobre mi columna, intentando vencerla.
Me voy a buscar una farmacia antes que termine de poseerme.

Las ideas pueden tener colores y formas

Flashes de un momento de concentracion...

miércoles, 14 de mayo de 2008

Alcohol

(publicado el 14/05 en http://noctarios.blogspot.com/)
Resaca sin alcohol
Como el alcohol, que cura pero arde … como el alcohol que es altamente inflamable y así de rápido se evapora si no se enciende. Como el alcohol, me gustaría que se congele pero ni el frío mas profundo logra endurecerlo. Se me escurre entre las manos… y por más esfuerzos que intente por contenerlo, se escapa, se va… Borracheras de alcohol, que luego de la alegría solo dejan resaca. Un estomago afiebrado y una cabeza dolorida. Las manos resecas, se escaman… las uñas cortadas no arañan. Arden los ojos, pero no lloran. El mareo, la desubicacion… no entender donde voy o como llegue acá. Los calambres que producen nauseas. Buscar paredes que me sostengan y no encontrarlas… todo se mueve alrededor, todo gira… ¿o soy yo?-
¿Cuánto hay de verdad y cuanto de alucinación? No hay forma, no hay manera. Esta vez yo quería quererla querer, y ella no diria Sabina. Un hongo atómico, todo a sus pies se hundió, se descalabró, se quemó en vida… mientras se erguía potente y triunfante. La onda expansiva golpeó cada hueso, astillándolo.. y cada astilla se incrusto dentro muy profundo. Si cierro los ojos el dolor no cesa… pero imagino el mundo que quiero y lo mitigo. Resaca eterna… y yo que no tomo… por no perder control, por no abandonar el estado de alerta, igual siento esta resaca. No debí confiarme en ser yo. Este yo es demasiado ingenuo, demasiado frágil para tolerarlo. Ahora? A juntar pedazo por pedazo?. No quiero emociones ni adrenalina, prefiero el éter al alcohol, prefiero el cloroformo… una vez que lo olvide, no vuelvo a olvidarlo. Cuando el fuego del alcohol que sale por mi boca se haya consumido, cuando la herida deje de arder, cuando la carne vuelva a endurecerse en un rictus de desprecio, no vuelvo a olvidarme.

Gracias por la bienvenida, dejo mi impresión aunque no sea de noche... de algo escrito entre dolores de insomnio
saludos,

martes, 13 de mayo de 2008

Nacer al mundo una y mil veces



Le gustaban los colores, las texturas, los aromas. Vibraba con cada nota y los sentía en el paladar y en el pecho. Salía de noche, durante sus sueños, y juntaba todo lo que podía. Coleccionaba sueños, esperanzas, sonrisas, sensaciones, sentimientos… miel dorada, semi transparente, escurridiza, pegajosa, dulce… así los pegaba y guardaba, como entre celdas de panales. Entre todos formaban un gran mundo, una gran pequeña realidad. Intensa, absurdamente intensa aún… nadaba en ella como dentro del seno materno… la sangre y la oscuridad no asustan dentro de ese calor. En su haber contaba con pompas de jabón de palabras susurrantes, globos con perfumes de lugares y personas, cintas de colores para no olvidar los abrazos y las caídas, múltiples soles candorosos de caricias, tantos como noches de fantasmas… Todo casi en equilibrio. El aire era más denso, o su cuerpo más liviano… flotaba sobre los acantilados. El vértigo en el estomago le indicaba que bajo sus pies se extendía un inquietante vacío pero, íntimamente, no consideraba cierta una probabilidad de caída. La música como telón de fondo a la armonía. Manantiales cálidos con criaturas de colores que comían de la mano.
Un día, en uno de sus paseos matinales por su extenso reino, se detuvo ante uno de los límpidos manantiales. Una extraña sensación recorrió su interior. La mañana era brillante pero algo extraño perturbaba el aire y los sonidos. Al sumergir su pie en el agua, sintió frío. La sensación lo desconcertó. Temeroso, en un rápido movimiento de supervivencia retiró su pie, y dejó su mirada fija en los reflejos que no se quedaban quietos. Sus ojos titilaban entre su pie y el agua, el agua y su pie. Las pupilas dibujaron un gran signo de interrogación. Miró a todos lados… a las nubes con fantásticas formas, al pasto verde y oloroso, a todos los objetos que había recolectado y lo rodeaban… extrañamente tensos. Buscaba un dios, buscaba un algo que diera explicación a semejante tropelía y lo protegiera. Sólo el silencio respondía a su reclamo, un silencio más fuerte incluso que la música que llegaba en ráfagas débiles y temerosas. Definitivamente algo estaba fuera de lugar. Volvió su mirada al agua, incrédulo. Sacudió sus cabellos en un ademán contundente. Intentado despabilarse… Escuchó algo… indescifrable. -¿Cómo?... y el desconcierto fue mayúsculo.
Una nueva palabra para su colección: cambio. Decidido a que fuera un mal sueño, hundió violentamente sus dedos en la manta transparente del manantial. Una de las criaturas que antaño comiera de sus manos lo miró a los ojos. Nunca se había dado cuenta de la profundidad de esa mirada, en su pupila refleja un mundo extraño. La criatura se acercó, lentamente, midiendo cada centímetro hasta que estuvo a la distancia suficiente… una mueca y el dibujo de una boca mordió sus dedos, llenándolo de una sensación parecida al dolor que conocía… pero mas intensa. No era solo dolor físico… lo conocía. Muchas veces se había golpeando mientras intentaba atrapar visiones. Pero este dolor le tomaba todo el cuerpo, era una punzada física y una punzada de decepción… ¿Por qué no había dado cuenta de esos detalles de su mundo? De repente ante sí las cosas eran ellas y otras a la vez. Las reconocía propias pero a la vez no le gustaban. Mientras los pensamientos brotaban en su cabeza, la sangre brotó a borbotones sobre el agua y la tiñó de carmesí. Las criaturas se agitaron, furiosas, como si la sangre hubiese subido la temperatura del agua hasta hervirla. Una marea de calor inundó todo alrededor. Los aromas se alteraron y se mezclaron… danzaban los globos en el aire, cada vez mas hinchados por el calor, y estallaban en lo alto como grandes fuegos artificiales que festejaban vaya a saber que. Las pompas de jabón fueron las que primero cayeron, fueron las menos resistentes, en segundos, al unísono, se derritieron en el aire lanzando un compás de rumores sin sentido… todas las palabras correctamente guardadas y ordenadas se aturdían y perdían su sentido. Nuevos sonidos se descubrían ante los sorprendidos oídos. Las cintas se arremolinaron en el vacío, como arrancadas por una fuerza sobre natural, y de a momentos caían inertes, enredadas, anudadas, sobre la tierra. Daban un último respingo, como animal herido de muerte, y se sacudían, hasta quedar tendidas y confundidas en el pasto. Los días y las noches se alternaban en un ritmo propio, con un pulso indescifrable que aportaba en mayor grado a la confusión general. Los cuadros de las imágenes de los recuerdos se movían e intentaban escapar de los marcos. Se sacudían eléctricamente mientras a viva voz exigían libertad. Porque no eran cualquier recuerdo… eran recuerdos vivos… vivos recuerdos.
En las flores una extraña metamorfosis las dotó de un brillo y aroma mas intenso, a la vez que pequeñas espinas comenzaron a adornarlas. Los árboles de frutos, hasta el momento como adornos de escenario, demasiado altos para alcanzar sus brillantes frutos, se encogieron. Solo estirar la mano y se podían tomar… pero tardó en descubrir que si no los tomaba a tiempo también podían pudrirse colgados en las ramas. La muerte tomaba cuerpo y entraba en el mundo del ámbar. El extraño mundo… porque su mundo estaba cambiando. Desconcertado se sentó lo mas lejos que pudo de la caótica escena y, como espectador, miró cada transformación como quien mira una pirueta del ballet en un gran teatro. Allí, en el borde de su mundo, de espalda al precipicio. El tiempo pasaba y los cambios no cesaban. El tampoco podía seguir sentado. Nuevamente la curiosidad, la necesidad de tocar, oler, gustar… Debía armarse de valor y penetrar en el nuevo ritmo. Caminó con cuidado. Tocó, olió, probó, escuchó todo lo que pudo. Comenzó a sentir su mundo otra vez, pero distinto, y ordenó que todo volviera a tomar un lugar. Luego de esto, pudo reconocer la nueva disposición de las cosas, el nuevo carácter de sus sueños guardados, de sus recuerdos, de sus fantasías… sintió que ese mundo también le pertenecía, después de todo el lo había armado, simplemente se había alterado un poco.
Decidió darle nuevo orden. Decidió volver a agrupar, a probar, a volver a coleccionar nuevos sueños. Tendió su mano al vacío para levantar vuelo y el calor se intensificó en un estruendoso estallido. El tornasolado ámbar que sellaba su mundo reflejó llamas. Rojos, naranjas, ocres y amarillos… El lacre cedió y por las grietas se filtraron extrañas figuras e imágenes. Sueños y fantasías de otros. Múltiples mundos ocupaban impertinentemente su caos recién ordenado!!! Otras palabras, otras lenguas, otros dioses!!! Como se atrevían??? Nadie le había pedido permiso. Estaba indignado. Una cosa era que su propio mundo se revele… ¿Pero otros mundos? ¿Por qué no se quedaba cada uno donde le correspondía? Otra gran lección… hay millones de mundos en convivencia, y no piden permiso para pasar. La placenta se hizo agua, el panal se derritió. Un nuevo techo, la intemperie.
Ofuscado, desconcertado sin saber que hacer, veía que los olores y los colores se mezclaban promiscuamente, los recuerdos tropezaban con otros, se hacían amigos y salían a dar vueltas por ahí, sus fantasías chocaban ferozmente con otras… pero también encontraban otras fantasías afines con las cuales se hacían mas grandes y mas brillantes, igual que las voces, igual que los gustos…
Nuevamente se retiró a un costado a mirar. Esta vez no dio la espalda al precipicio. Había comprobado que su cuerpo ya no flotaba y el vacío le daba una gran sensación de peligro (una nueva sensación para su haber). Se sentó de costado. Desde allí podía ver su mundo en una impresionante e incesante metamorfosis aún mayor que la anterior sacudida. El precipicio de apoco se empequeñecía, o él se agrandaba… tal vez descubrir y reconocer lo que le daba miedo lo ayudaba a verlo de otra manera.
Fumó un cigarrillo dando la cara al sol y la espalda a la luna. Relajó su mirada. Sus músculos perdieron la tensión del peligro inminente y su adrenalina volvió a los niveles normales. Apoyó su mano sobre el piso, lo sintió firme y ya no quemaba. El músculo de su antebrazo debió hacer fuerza para impulsar su nuevo peso de su nuevo cuerpo hacia arriba para incorporarse. Al principio sintió que las rodillas de doblarían, pero pudieron sostenerlo erguido. Su espalda se desenvolvió vértebra por vértebra, sintiendo cada centímetro de nuevo aire a medida que alcanzaba más altura. Finalmente su cabeza se irguió. Desde esta nueva óptica podía distinguir todo lo que le correspondía a su viejo mundo, en la nueva melange de imágenes. Un viejo mundo que ya no lo dominaba, aunque estuviera allí… mezclado con cosas nuevas que despertaban nuevamente su curiosidad. Un nuevo mundo lo esperaba y lo llamaba. Lo viejo no desaparece, cambia en algo distinto… simplemente hay que comenzar a construir de nuevo. Sin olvidar las fantasías, los sueños, los olores, las sensaciones… un nuevo mundo se abre a los pies para sus manos. Para hacer realidad las ilusiones que en el viejo mundo eran quimeras.

lunes, 12 de mayo de 2008

Comunicacion

COMUNICACION
Me llamo la atencion y termino en mi celu. Pense muchas cosas. la comunicacion. la impersonalidad. la cantidad. Uf! como para no recordar el piso y departamento exacto! Como una gran batalla naval. Y si lo recordas... igual que nervios tocar un timbre, mirar una y otra vez para corroborar que en el cruce de coordenadas hicimos bien el calculo... Definitivamente, hoy por hoy no se comunica el que no quiere o el que no tiene nada que decir... ¡si es todo tan facil!Suerte para el afilador..

viernes, 9 de mayo de 2008

Amiga, compañera…


Era la probabilidad más probable. Y es bueno porque lo sabías, para que no te sorprenda. Y fue bueno porque lo sabías pero decidiste probar. Nunca está de más jugarse, sobre todo en este mundo que nos sume en la cobardía y el miedo. Fue bueno también porque son heridas sin golpes, de esas que se hacen sin querer porque se quieren, y cicatrizan distinto, no mas rápido… pero distinto.
Ahora podrás sentirte vacía, pero no cobarde ni derrotada… y eso es lo que te va a quedar cuando pase la tormenta. El cadáver puede convertirse en abono para mejores cosechas gracias a esa combinación. De lo contrario, sería una sombra de duda que te perseguiría siempre desde el eterno limbo que nos acecha desde el “que podría haber sido?”.
Sabiendo como sos, vas a querer respirar el olor a tierra húmeda que dejó la borrasca, sola. Esta es una forma de estar ahí con vos. No le das mucho espacio a los abrazos y las caricias… pero talvez en este momento pueda acariciar con mis palabras dentro tuyo y que de alguna forma te sientas en una compañía no presencial, que te deje llorar abiertamente y sin vergüenza. Pero estoy. Podes llamarme.
También me duele, y espero no dejes nuevamente el equipaje al borde del camino mucho tiempo… te sentaba lindo el sol de frente en la cara.
Te quiero!

Las formas de las palabras

No te pierdas en sus movimientos porque así los sonidos parecen llegarte en un segundo plano, desde lejos, absorto en tu visión. No se si los gestos de desconcierto o las sonrisas son por las palabras o por la velocidad del cambio de las figuras en el aire. Atrapado, los ojos siguen el itinerario de dibujos en el vacío, escrutando de reojo las palabras, como intentando cotejar si realmente se corresponden o si se desliza algún error de interpretación, un destiempo entre el ritmo, una contradicción entre lo dicho y lo graficado, controlando la asonancia entre el movimiento de los labios y los objetos que ante los ojos se despliegan libremente.
El timbre de mi voz es el ritmo con que bailan. También dibujan, escriben y también, de esta forma, hablan. Reafirman, destacan, acompañan… sobre todo cuando las palabras pronunciadas son pesadas, su contenido excede los sonidos pronunciados y es necesario plasmarlo en algo más que un vocablo… puede ser el papel, y puede ser el aire, puede ser cuerdas… y hasta a veces pueden decir lo que no se dice y hablar lo que se calla. Son como los ojos, pero con menos profundidad y tal vez más directas.
No son ni mariposas ni aves… son simplemente manos que intentan dar dimensión en el aire a las palabras que pronuncio.

Homenaje a un paraguas...


caido en cumplimiento del deber de la ultima tormenta. Su hijo el bastón y su esposa la sombrilla saludaran por mail.

jueves, 8 de mayo de 2008

temo que solo puedo ayudarte con mis palabras



esto es para un amigo que esta mal... esta confundido. Me gustaría poder tener la palabra justa, la respuesta concreta, la solución perfecta. Pero suelo enredarme en palabras complicadamente, dudar de las respuestas y las soluciones suelen ser aproximaciones... ya que no para todos es perfectamente lo mismo.
Siento su angustia y me angustia. Tironeado, por los brazos, las piernas, la cabeza y el corazón... se desgarra en dudas y miedos... en temores a cambiar, a hacerse dueño de su destino y enfrentar la realidad tan adversa. Miedo a lo que no puede decidir ni controlar. Miedo al segundo posterior al primer paso. Pero luego del primer paso solo te queda dar un segundo paso. Un pie tras otro, hasta caminar, hasta tomar velocidad... hasta correr y arrasar con todo lo que te paraliza.
No se si pueda valerte lo que a mi me vale. Pero entre tanta mierda que nos rodea, tantos miedos y temores al por mayor y muchas veces exacerbados por nuestra propia cobardía... solo una cosa en concreta. Nuestro proyecto. Aunque suene contradictorio, un proyecto es una abstracción, un plan de un objetivo a llegar... a futuro... es lo mas concreto que tenemos. Porque apostamos a ser constructores activos, y por lo tanto un porcentaje importante de su realización depende de nosotros... eso lo hace concreto a nuestras manos en lo que hacemos, a nuestros pies en los caminos que tomamos, a nuestra cabeza en lo que pensamos para la acción, a nuestro corazón en la emoción que nos dan los pequeños pasos que damos... los pequeños pasos que dan los otros... los miedos mas profundos pueden ser vencidos por la convicción, y si no vencidos... por lo menos enfrentados. No puedo quitar de mi cabeza la imagen de los trabajadores de Mafissa saltando el alambrado de la fabrica, burlando la presencia de los 700 policías dispuestos a reprimirlos... para defender sus ideales, su fuente de trabajo, su trinchera de lucha... para no dejar solos a sus compañeros que estaban adentro. Y los que estaban adentro decidiendo no escapar, sabiendo que sus esposas, hijos, familia estaban fuera. Sabiendo que el riesgo era mayúsculo.
Pero esta convicción crece haciendo,,, viendo entre nuestras manos y ante nuestros ojos crecer y desarrollarse aquello por lo que apostamos... o retrocediendo juntos pero intentando entender el porque con los ojos puestos en un futuro triunfo... Poder caminar el hoy con los ojos en el futuro.
Las cadenas que atan son fuertes, pero no tanto como vos crees. Confiá más en vos, date la oportunidad de ser vos quien decida,,,, aunque las rupturas que debas enfrentar sean durísimas y te golpeen... desde aca, desde este punto de vista, te permitirán enfrentarlas de pie y no padecerlas de rodillas.
Levanta el pie y da el primer paso.
De corazón... espero que en algo pueda ayudarte. Te necesitamos! y vos lo sabes muy bien... pero te necesitamos completo, en toda tu potencialidad y energía desplegada a todo vapor.
besos.
(si es para que todo siga igual, la revolucion puede ser pacifica)

Rozando la rosa en revolución


Cada pétalo fue toda una creación en sí misma. Un esfuerzo de crecimiento individual en pos de una construcción colectiva. Dotarse de forma, de color y de aroma, intentando hacerlo lo mejor posible. Buscar los colores más brillantes… el aroma mas penetrante y perenne, la textura más vibrante… no buscando destacarse uno sobre otro, sino como parte de un todo, de una belleza que es belleza por múltiples pequeñas bellezas. Cada uno siendo ese todo y ese todo dando forma a cada uno.
Recovecos, enredos, buscarse un sitio... asomar tímidamente pero con mucha energía y fuerza, una punta, hallando muchas otras puntas haciendo fuerza por estirarse también… por ensancharse… por existir. Cubiertas por un capullo que las cobija, que las resguarda del frío, del viento y la lluvia… Que las coheciona para garantizar una armonía al momento de irrumpir en la realidad en toda su potencia de flor.
Encerrados allí dentro, concentran el calor, se preparan, se san ánimo unos a otros y ensayan una y otra vez la coreografía. Aciertan, equivocan, vuelven a intentar…
Llega el momento de salir… el capullo estalla a la luz en una gran revolución, al gris del tiempo, como buscando combatir la dureza del frío con la calidez de los colores y aromas que llevaba escondidos, con toda la fuerza que anidan dentro… desafiando al hálito de muerte que los rodea. Los pétalos se toman las manos en una ronda sin fin y avanzan a paso firme. Se entrelazan, se mezclan, se atropellan. Espirales de color, con claros y sombras que dan esa magnifica visión de un juego monocromático pero que no lo es, de una paleta que podría haber resultado monótona en su color pero estalla en graduaciones y matices que la enriquecen.
Suaves, se retuercen dócilmente... El centro llama toda mi atención, parece una geometría más ordenada y compacta, abre a la imaginación de especular que esconde en el corazón, bajo la infinitud de vueltas y pétalos…
en ese eje que aparenta ser blando y mullido pero es la parte mas firme. Claro que sin los pétalos de la periferia, sin aquellos que la sostienen, le dan la forma, la contienen… no existiría su corazón.
Ya no recordamos las hojas que recubrieron el capullo… que siguen allí, escondidos a las miradas casuales… sosteniendo el peso de la belleza y garantizando su fuerza.
Absortos en las ondas, finamente arrugadas y texturadas, como cuando vemos los espirales eternos del estanque ante los movimientos imperceptibles… no vemos el movimiento de su naturaleza… y perdemos de vista también sus espinas.
¿Vale la pena correr el riesgo de clavarse una espina para poder tomar esa rosa? ¿Vale la pena tomar la rosa para poder sentir su aroma, su textura… intentar percibir su movimiento? ¿Vale la pena un intento de conocer el corazón que lleva oculto? ¿Vale la pena un arma tan potente contra el gris que nos rodea?
Si, vale la pena.

miércoles, 7 de mayo de 2008

TE cuenta una historia...


Se encontraba, junto a otros tantos como él. Se encontraba a veces… otras intentaba pensar en otras cosas, negar su redundancia vital, y no se encontraba… junto a los otros. Pero ahí estaba. Viajaba apretado, aprisionado, objeto inerte del movimiento aquel que lo llevaba y lo traía. Todos iguales, el mismo color, el mismo envoltorio, el mismo aroma. No conocía cual era exactamente el lugar al que se dirigía ni cual sería su destino. Se rumoreaban, eso sí, cosas fantásticas. Que existen otros como ellos, parecidos, pero con otros colores y aromas. Algunos decían haberlos visto antes de nacer a esta caja. Pero las realidades que se describían le resultaban inaprensibles… Tanta monotonía visual en las paredes de su caja! No había forma de imaginar aquello de que le hablaban. Pero había otros rumores, menos alentadores, que lo llenaban de pánico en las noches de soledad junto a los otros. Se decía, se comentaba, se especulaba… que la caja sufriría una ruptura… que se sacudiría y ruidos de celofán desenvolverían sus destinos… que la luz que se filtraba por algunas hendiduras del cartón entraría a raudales, y cegados se paralizarían. Algunos entonces tramaban el escape. Intentaban buscar la forma de dotarse de piernas para esquivar el destino. Otros decían que sus vidas eran miserables, pero estaban justificadas en el destino que alcanzaran al ser sacados de su caja. Que todo lo que eran sería absorbido por un calor humeante y se transformarían en otra sustancia que les daría la razón de ser.
Intentaba no pensar. Todo aquello le resultaba un cuento de ficción para entretener las largas horas de inmovilismo. Absorto en sus pensamientos, pensaba… todos parecían ser iguales, pero el no se había visto y desconocía si era un igual o un distinto.
Así transcurrió el tiempo… demasiado tiempo. Algunos no tuvieron suerte y su relleno se fue secando, perdieron gusto y aroma, se vicharon. La muerte se iba apoderando de uno en uno… quedaban suspendidos uno tras otro. El miedo lo paralizó. Algunos se agitaron, algunos quisieron oponer resistencia. La caja se sacudió violentamente y la luz penetró dolorosamente. La sacudida dio la oportunidad para que en un rápido salto, con piernas que no se veían, algunos saltaran a voluntad de esa realidad que los había oprimido… El se acomodó temblando en el rincón de la caja. No supo de la suerte de los fugitivos. El decidió esperar temerosamente lo desconocido. Llegó su hora, una fuerza extraña lo arrancó de sus cavilaciones, el temor se apoderó por completo de todo su ser. Tiraron de su espina dorsal, de ese hilo que le habían dicho, lo haría poder ser, y sería el mismo con el cual moriría. Lo sacudieron en el aire y llegó a ver reflejos de miles de colores, volúmenes y movimientos… Lo hundieron en una viscosidad que se fue apoderando de él milímetro a milímetro. Un calor intenso sacó de sus entrañas todo lo que tenía para dar. Extraña mezcla de relleno, picado, molido, aplastado… Todo él se deshizo por dentro, se hincho, cambió de forma y se hundió. Permaneció así unos minutos vaciándose… hasta que nuevamente fue arrancado de su nueva morada… y mientras moría, mientras caía… pensó nuevamente qué habrá sido de la suerte de quienes saltaron con el primer rayo de luz y la primer sacudida. La duda de si no habría sido mejor arriesgarse y no dejarse conducir sin voluntad… esta era la conclusión de su fugaz vida. Es lo que refleja lo que estoy tomando… lo que me cuenta el aroma que siento al acercar mi cara al vaso, y fue el último gesto que me pareció ver en el saquito de té cuando lo arrojé al cesto...

martes, 6 de mayo de 2008

Ni idea...


¿Y si tal vez los dos son conejos?. Tal vez al cazador solo le tocó ese papel en el reparto de los roles… pero no es mas que otro conejo. O tal vez no sea fácil cazar en una madriguera… El cazador acostumbra un ritual de búsqueda, de seguimiento silencioso, de aproximación, donde mientras sigue al conejo con su mira, con el dedo tensado en el gatillo, va tomando fuerza y seguridad… cualquier distracción del conejo sería aprovechada por el cazador. Pero el cazador es cazador si el conejo no quiere ser su presa, si se resiste… porque entonces sí hay que cazarlo. ¿Sino que sentido tiene ser cazador? En la madriguera no es cazador, no puede comportase como tal. Su realidad, su contexto modifica su “ser cazador” y claro, se desconcierta. Convengamos que ningún conejo en su sano juicio comparte su mesa con su cazador sin tener en cuenta que puede ser cazado. ¿Entonces?, no tiene miedo a ser cazado… ¿Entonces? Ya no se trata de ser cazador y conejo… sino dos conejos. Claro que el cazador se desconcierta al ser conejo, se siente mas seguro como cazador. No sabe como comportarse como conejo. El conejo se siente mas seguro siendo conejo, por que tampoco sabría comportarse como cazador, nunca lo hizo. Los conejos se miran. La salsa de zanahoria tiene otro gusto, la música tiene otro sonido, el aire y la luz cambian de formas. Se siguen mirando y compartiendo pero sus cabezas dudan sobre si no deberían seguir mutando, para que todo sea como “debería ser”.
Definitivamente, si fueran conejos de verdad, sería mucho más simple… los conejos se comportan como conejos, porque son conejos y piensan como conejos… es decir, no piensan. No hay preguntas ni respuestas. No hay miedos ni dudas ni especulaciones. Tal vez el cazador no es cazador ni el conejo un conejo. El cazador se miró al espejo y se dio cuenta que no era ni lo uno ni lo otro… el conejo se desdibuja frente a sus ojos. Porque el conejo no era conejo. El conejo también era un algo más. Entonces el algo más 1 se desconcierta y desconcierta al algo más 2 que lo mira expectante, porque si no hay cazador, el deja de ser conejo. Tampoco entiende. Sería más fácil: “Basta con ese cruce de miradas, de pelos, de salsa de zanahoria y de melodías roedoras”, si fueran conejos. Los algo mas son mas complicados que los conejos. Demasiadas preguntas y diálogos… Los conejos que no eran conejos, ya fueron presas, de la duda y la cabeza. Sin darse cuenta fueron cazados. Será cuestión de sacarse el disfraz de conejo y asumirse, será cuestión de que se miren nuevamente y empiecen otra vez, sin cazadores ni conejos… y ser lo que sienten y construir realidades. Porque son algo mas que conejos, y está buenísimo, pero menos cómodo y más difícil. Será mejor que dejen de preguntarse que deben ser… será mejor que sean lo que sienten.
Ya me mareé. El conejo me mira mientras escribo con sonrisa sarcástica… definitivamente, es más fácil ser conejo. Me voy a desayunar mi jugo de zanahoria.

viernes, 2 de mayo de 2008

Ojos


OJOS

Tanto para mirar! Tanto para Ver!
Lo que se puede y lo que no se puede ver...
Lo que se ve fácil y lo que no...
Lo que todos ven y lo que sólo algunos...
Lo que no queremos ver y lo que vemos pero no es...
Lo que soñamos despiertos.
Lo que soñamos dormidos como una realidad palpable, y que nuestros ojos registran como memoria. Como esos besos que nunca dimos pero los recordamos. Porque el primer beso y la primer caricia se dan con la mirada.

Tanto para decir!
Porque no solo recibimos... damos...
Lagrimas de alegría y tristeza,
gestos de aprobación o rechazo,
guiños de complicidad,
ojos de curiosidad, de pregunta.

Bueno, ojos.
Puedo escribir miles de palabras, pero no tengo tiempo.
Me gusto la foto. Quise hacerles un pequeño homenaje.

jueves, 1 de mayo de 2008

placer dolor


Si me animo... tendré esto en la nuca. El miedo al dolor no me permite el placer de tenerlo. Hasta que me raye lo suficiente. Para animarme a dolerme, o que no me importe.

FUEGO


Me saqué los zapatos para sentir la tierra bajo mis pies, para que sea mi piel desnuda

la que guíe desde ahora mi ser.

El camino me pareció suave, de césped infante y oloroso. Y entonces me largue a caminar. Con la piel desnuda y sin mirar. Demasiado descuido tal vez, demasiado temprano quizás. La piel sin cayos, nueva en su desnudez. En su andar se clavo una espina, pero no quiso parar. La espina se enterró más y más, el dolor tomo los pies,

dejo su piel en carne viva, se infecto, se pudrió... Comió su piel.

Imposible parar. Era mejor seguir andando y no volver la desnudez a tapar, seguir probando.

Pero la piel ya estaba en llamas, cuando el camino comenzó a arder. Ahora camino sobre brazas, con llagas en la piel.

La espina abrió un zurco para que el fuego me quemara.

La desnudez de la piel ha quedado chamuscada.

El fuego que era calor que salía de mis entrañas, se convirtió en el camino de dolor

que ahora paso a paso me acompaña.

Me encuentro a mitad de camino, Me encuentro atrapada.

Ni el rey de los faquires aceptaría esta redada.

Me quedo aquí parada, en el medio del fuego, apagada.

Soy solo cenizas, de mi no queda nada. Si tan solo un viento de aquí me sacara.

Pero el aire se ha detenido, todo parece en calma, como aire hervido es lo que respiro,

como agua hirviente la sed que no se apaga.

Quien dejo la espina? Ni imaginas mi desgracia... Quien encendió el fuego...

Ni siquiera te percatas.

Quise dejar de temer, probar la desnudez de mis entrañas, pero ante cobardes me paré,

Y eso caro se paga.

Ni las lágrimas corren en mi ayuda para el ardor apagar.

Las palabras solo me consuelan, pero no me pueden salvar.