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jueves, 15 de diciembre de 2022

Hoy nos volvemos a ilusionar

 No soy una fanática del fútbol. Pero me encuentro con nervios y ansiedades impensados. Llantos de bronca y alegría que se alternan en un lapso de 90 minutos (o 120). Tengo moretones de caer de rodillas frente a la tele. La garganta me pica de gritar. Y se me va la vida en visualizar donde tiene que entrar la pelota en el arco en un penal, como si tuviera poderes psíquicos.

Y está en el aire.

El aire de darle una lección a los países más poderosos.

El aire del revanchismo maradoneano del que salió de Fiorito a plantarle la cara a los más grandes.

El aire de necesitar algo que festejar desesperadamente.

Luego de los años de pandemia, en medio de la incertidumbre de una guerra con consecuencias económicas a escala mundial, del malestar de millones en el mundo por sus condiciones de vida… Festejar es una necesidad no sólo de los argentinos. Y vemos las noticias de distintos festejos en varios países, que son reprimidos. Los festejos de un mundial que se juega en un país que no conocíamos hasta ahora… que gastó millones de dólares y vidas en armar estadios que se desarmarán o quedarán allí, sin uso. Acusado de violar los derechos humanos. Así de loco es todo. Y en esta locura general, todos nos volvemos locos.

¿Qué es lo que hace que millones sufran, lloren, festejen, griten y pasen más de 90 minutos al borde del infarto?

Los amantes del fútbol lo pueden explicar con sabiduría y debatir sobre el arte con que juega este equipo. Pero hay (habemos), otros millones que nos sentamos frente a la tele y lo que sentimos es galopar el corazón. Y nos indignamos con las faltas que se cobran aunque no sepamos que es un "faul".

Y yo creo que no es sólo la inmensa necesidad de ser felices. De darnos un pase momentáneo a otra realidad en la que somos victoriosos. Esos triunfos peleados y agónicos que se asemejan a nuestra vida diaria, y ver que jugando en equipo, a pura gambeta y poniendo garra, podes colgarte de la red del adversario. Esa necesidad de creer que el esfuerzo tiene mérito, y la pelea recompensa. No es sólo ganar y con eso ser felices. También necesitamos ver la lucha por la gloria. La reivindicación del potrero y las simpatías con los otros equipos más pobres, porque esto se siente más allá del futbol. Hoy se festeja más el pasar a cuartos de final que el último subcampeonato. Un subcampeonato que se recibió con enojo… porque los jugadores “no dejaron todo en la cancha”. Y en ese momento eran para nosotros los tipos que están forrados en guita y no sienten la camiseta como lo hacía el Diego, que hasta jugaba infiltrado.

Necesitamos eso, necesitamos creer. Necesitamos ver que aquellos que nos representan en este mundial juegan por y para nosotros. Pensando en nosotros. En darnos una alegría.

Ante tanto político y representante vendido y tan ajeno a lo que nos pasa… esperamos que esos 11 jugadores sufran por nosotros y nos den una alegría. Ante tanta miseria de horizontes, donde todo el tiempo nos bajan la vara de nuestras expectativas… queremos sentir que podemos aspirar a más. Que el esfuerzo no es en vano, aunque tengas un mundo en contra, nos llena de orgullo decirle: -Qué mirás bobo. Queremos ser irrespetuosos con quienes nos humillan, irreverentes con quienes se creen por arriba. Queremos creer que se puede inclinar la cancha con la ayuda de D10s, su Messias y nuestros cantos en las calles. Necesitamos saborear un poco la sensación de poder, empoderarnos en un juego ya que luego la vida nos aplasta.

Por eso algunos se montan en estos sentimientos para caernos bien, para simular que todos estamos en la misma, aunque tienen en sus manos darnos alegrías que no sean pasajeras, darnos una vida que valga. Igual, son más vivos que los que se asquean y nos dicen vulgares y le buscan la vuelta para sacarle mérito a las hazañas. Atacan a la “masa” que festeja. Se tapan la nariz ante nuestra alegría. No sea cosa que nos entusiasmemos.

El mundial va a pasar, ojalá nos deje una enorme alegría… pero va a pasar. Y vamos a volver a la cotidianeidad de estar todo el tiempo en off side. Llegando a fin de mes atajando penales luego de jugar durante 120 minutos con el referí en contra y ya sin aire. Buscando un Messi que desequilibre pero encontrando sólo tipos y tipas que nos meten gol en contra.

Tal vez debamos replantearnos la táctica de juego. Los que nos hunden en la miseria, defienden a los empresarios, al FMI y patalean cuando reclamamos pero a los poderosos les dan todo… esos… juegan para el equipo contrario. Debemos identificar más claramente a los rivales. Dejar de estar todos metidos en el arco defendiendo, y hacer equipo para pasar a la ofensiva. Ellos son tan poderosos como los dejemos ser. No vamos a tener ni D10s ni Messias, pero tendremos garra y corazón, porque se nos va la vida en este partido.

Mientras tanto, disfrutemos un poco más. Ahora que nos volvimos a ilusionar, quiero ganar la tercera, quiero ser campeón mundial…



https://www.laizquierdadiario.com/Hoy-nos-volvemos-a-ilusionar?utm_source=lid&utm_medium=wp&utm_campaign=article-social-actions

sábado, 19 de marzo de 2022

Las solidaridades

 El fenómeno de Santi Maratea y lo que expresa la solidaridad con Corrientes

 

Con intenso dolor e impotencia, seguimos las imágenes de los incendios que afectaron la provincia de Corrientes. Aunque estemos lejos, pudimos sentir que son nuestros hermanos los que sufren. Que también es nuestra tierra la arrasada. Y sentimos el dolor de los animales y de la vegetación perdida. Y como ante cada gran catástrofe, la solidaridad se hizo presente. Lo que fue muy impactante porque pudimos verla "en vivo y en directo via redes". 

Santi Maratea (un jóven "influencer"), se puso a la cabeza de organizar una colecta parida de la empatía ante tanto dolor, que se transformó en más de $ 155 millones de pesos. 

 

Ese "otro" hilo rojo, de una gran madeja

Creo que esto, también, es un mensaje sobre el descreimiento que hay en las instituciones políticas. ¿Cuántas veces escuchamos denuncias sobre las donaciones que en lugar de ser repartidas, aparecen en los galpones de algún municipio y son usadas para hacer campañas políticas? ¿Acaso alguna dependencia del Estado habría tenido el mismo éxito que Maratea? Seguramente, no.  Así lo expresaron los memes que estallaron por las redes, sobre cómo Santi hizo en un par de días lo que ningún gobierno nacional ni provincial pudo (ni quiso) hacer en años. Esta colecta permitió expresar la solidaridad de los millones que colaboraron y que exigían una intervención real... mientras que los que tenían responsabilidad política de actuar hacían oídos sordos. No es el objetivo de esta nota debatir sobre las responsabilidades políticas que llevaron a esta catástrofe, que quedaron abiertamente expuestas. Sino, reflexionar sobre qué significa esa solidaridad. Ese sentimiento que, a pesar que vivimos con la premisa del sálvese quien pueda, es capaz de unificarnos en el dolor con personas tan distantes y diferentes, con situaciones completamente ajenas a uno mismo. 

 

En este hilo rojo, algunos mostraron la hilacha

En el video en que se ve la entrega de los insumos comprados con la colecta, junto con los camiones de bomberos se entregan 10 camionetas Ford. (1) Compradas! ¡Como si la Ford no hubiera podido donar los móviles que se necesitaban! Cabe preguntarse... ¿Realmente no existían recursos para evitar esta catástrofe? ¿Habría sido menor la destrucción si hubiera existido el equipamiento necesario al empezar los primeros incendios? ¿No podía el gobierno decretar una emergencia y exigir la entrega de estos recursos? No, tuvo que hacerse con una colecta organizada por un joven a través de las redes sociales, por increíble que suene. 

Este es un pequeño hecho, que marca la enorme contradicción en que vivimos. Como pasó en la pandemia con la fabricación de respiradores y vacunas, o lo que pasa ahora con el campo y la suba de los precios de los alimentos. Mientras para la mayoría de la población está claro cuáles son las prioridades, hay una minoría que sólo piensa en sus ganancias y en el lucro con nuestras necesidades. Esto es posible porque, finalmente, más allá de los gobiernos de turno, la economía está manejada por las grandes empresas, los bancos, los fondos de inversión... 

Qué chocante es ver la solidaridad de las mayorías necesitadas, en comparación con la codicia de las minorías.

 

La "micro solidaridad"

En los sectores populares, la solidaridad y la empatía es una necesidad de vida cotidiana.  Cuando la provincia de Buenos Aires quedó bajo el agua. Junto a los docentes que forman la agrupación Marrón en la localidad de San Martín realizamos una colecta con los padres de las escuelas y trabajadores de la zona. Conseguimos una cantidad increíble de cosas, y nos fuimos en autos y camionetas hasta el barrio inundado... Llegamos y allí estaban los vecinos, sacando agua de sus casas, tirando muchas de sus pertenencias a la basura. Nos recibieron con los brazos abiertos y la necesidad y el dolor en las caras. Este acto no sólo significó una ayuda material para estas familias, sino también el abrazo, la mano extendida. Una contención que llega de unos desconocidos, pero con la calidez de quien entiende sus necesidades. 

 

El hilo rojísimo, de la solidaridad de clase

Como militante, tuve la oportunidad de aportar en muchas otras colectas y ayudas. Incluso, en huelgas y luchas de trabajadores, con los famosos "fondos de lucha". Trabajadores que sólo iban del trabajo a la casa y que de golpe se encontraban en la calle por despidos... y se aventuraban a todo tipo de nuevas experiencias para recuperar sus puestos de trabajo. Muchos así, pisaban por primera vez una universidad. Los estudiantes se destacan por ese apoyo, no sólo económico sino también poniendo el cuerpo contra desalojos, haciendo el aguante en acampes. Muchos porque además de estudiar, tienen que trabajar y se sienten hermanados. Otros porque tienen una sensibilidad que los mueve, sabiendo que nadie se salva solo. Y otros van más allá también, aportando sus conocimientos, sabiendo que es una herramienta de cambio poderosa si está al servicio de las necesidades populares.

 

La experiencia de Madygraf

Cuando la solidaridad no sólo repara, también construye cosas nuevas 

Cuando la patronal de Donnelley se fue, dejando a más de 400 familias en la calle, los trabajadores decidieron no resignarse. No quisieron abandonar su trabajo, el sustento de sus familias. Gracias a una gimnasia de lucha y organización de años, sabían que tenían la opción de tomar su destino en sus manos. Y así fue que volvieron a la fábrica y la pusieron a producir. La solidaridad llegaba de todos lados (hasta desde el exterior). 

Los trabajadores de Kraft y Pepsico tuvieron una presencia destacada en este proceso. Participando de los campeonatos de fútbol solidarios, de los bingos. Hasta que lxs trabajadorxs de Madygraf pudimos lograr cierta estabilidad económica, fueron momentos muy difíciles. Nuestras primeras navidades fueron duras. Pero pudimos tener cajas navideñas gracias a las donaciones que hicieron los trabajadores de la alimentación. Unos años después, cuando la planta de Pepsico cerró y los trabajadores fueron desalojados, fuimos nosotros quienes votamos en asamblea comprar cajas navideñas para ellos. 

Es una solidaridad que nace de una profunda empatía y comprensión de las necesidades del otro, que de alguna forma, son las propias. Podemos sentirlas como propias. Es solidaridad de clase. Que a su paso construye. 


Una gran verdad ocultada por la maquinaria del Estado

"La tarea fundamental, la más crucial y la más importante, es la eliminación de la miseria. Es necesario que el trabajo humano proporcione la mayor cantidad de productos posibles. Pan, botas, ropa, periódicos, todo lo que sea necesario debe ser producido en tal cantidad que nadie tema que no alcance. Debemos eliminar la escasez y, junto con ella, la codicia. Debemos ganar la prosperidad, el ocio y, junto con ellos, la alegría de vivir para todos." Estas palabras son de Leon Trotsky, de 1926. Casi 100 años después, estamos en mejores condiciones tecnológicas para producir suficiente como para que nadie tenga hambre, para que todos tengan una vivienda, una educación, salud, y que la convivencia con el medio ambiente no sea de destrucción y rapiña. Hace falta que la economía nacional sea organizada en base a las necesidades populares. No para las ganancias de las grandes empresas o para pagarle a organismos financieros como el FMI, que son una sangría de recursos. Somos los interesados en dar una salida de fondo, los que podemos cambiar esta situación, con un gobierno de trabajadores, de las mayorías para las mayorías. 

Porque la solidaridad y la empatía debemos organizarla en un nivel superior. No sólo para reparar... sino también, para construir lo nuevo. Desterrando la codicia y la miseria. Ese hilo rojo, que de a poco se va tensando.  

 

(1) https://radiomitre.cienradios.com/espectaculos/santi-maratea-estallo-de-furia-ante-la-imposibilidad-de-comprar-camionetas-0-km-no-entiendo-la-burocracia/

 (2) León Trotsky, Problemas de la vida cotidiana. Ediciones IPS, pag. 308

 


martes, 8 de julio de 2014

Un pasito mas...

En menos de una semana, entre humo, mates, lloviznas y frío, he escuchando muchos trabajadores hablar maravillas de nuestra juventud.
-          Como se la bancan los pibes. ¿Viste como bancaron el porton?
-          Vi muchos compañeros llorar y dudar que fuera posible triunfar, hasta que empezaron ustedes a salir de todos lados, y de golpe eran un monton ahí, bancando. Y nos levantaron la moral a todos…
-          Yo a veces no tengo ganas de levantarme… pero pienso en mis hijos y pienso en ustedes, si ustedes estan aca peleando por mí, por mis compañeros… ¿Cómo no voy a estar yo tambien?
(Y se “aprende” sobre lo que llamados “unidad obrero estudiantil”)
Y también escuché hablar de nuestros diputados. Compañeros que no pueden creer que un diputado venga al piquete. Que aporte al fondo de lucha. Que hable de ellos en los medios. No pueden creer que haya políticos asi. Que no usan su puesto para enriquecerse. Que se parecen mas a ellos que a los otros diputados que en el Congreso hacen sus negocios, llenando sus billeteras rosqueando contra los trabajadores, entregando el pais al imperialismo, apoyando la represión, defendiendo a los capitalistas… (a sus patrones)  
(Y se “aprende” sobre que la política es de clase, las instituciones son de clase, las leyes son de clase, el ministerio… los jueces… Pero que también hay una política para la clase obrera… Y se reconocen como clase)
Y también escuché hablar de nuestros abogados, de nuestros compañeros del CeProDH. (pego aquí lo que escribí en una foto de Vicky y Charly que posteó otra gran camarada abogada que lleva nuestras banderas en Neuquen, Ivana):
“Dos pequeñas muestras de que nuestra causa es grande. Y no solo es el orgullo de saber que compartimos la misma causa. Sino también, estar estos días en los piquetes junto a los trabajadores de lear, y escuchar a los trabajadores hablar con mucho respeto y admiración de nuestros compañeros abogados. No solo porque son buenos profesionales, sino destacando que se ponen al frente y se la bancan. Como en un segundo cristalizó esta imagen...”
Y también escuché hablar de nuestros compañeros trabajadores, de nuestros delegados obreros. Que son los que aportan desde sus propias luchas (ganadas o perdidas). Que son los que van y también aprenden y se preparan. Que son los que hablan el mismo idioma, que tienen los mismos alcahuetes en las fabricas, los mismos burocratas, los mismos enemigos, las mismas formas de robarle tiempo a la patronal, de organizarse clandestinamente, de apretar los dientes con rabia cuando tienen que hablar en voz baja, de hablar de los mismos problemas y soluciones cuando pueden hacerlo en voz alta. Las mismas “roturas” en sus cuerpos. El mismo odio de clase. Y se aprende de la unidad, de la solidaridad de la lucha como único camino.
Pero hay algo en lo que no reparan. Hay algo de lo que no hablan.
Y es que esta fuerza que destacan y saludan. Que esta convicción que nos mueve y los conmueve. La tenemos porque confiamos en ellos, en la clase obrera. Y que cada vez que un trabajador se levanta, se revela… nos reafirma que nuestra apuesta es correcta. Nos entusiasma vernos un poco más cerca de nuestro objetivo. Que nosotros también aprendemos. Escucharlos sacar conclusiones, aprendiendo sobre enemigos y aliados. Viendo la solidaridad de clase, y descubriendo que otras formas de relaciones humanas son posibles, jugándose cada uno por el otro… ¿como no ponernos de pie, si al mirar de reojo, podemos ver junto a nosotros nuevos y nuevas trabajadores y trabajadoras que se ponen de pie y caminamos juntos? Cada paso que damos, tiene la fuerza de estos trabajadores. Por eso son potentes. Por eso temen, por eso no quieren que caminemos ni que nos vean caminar. Por eso no nos quieren en la Pana.
Los músculos se están tensando. Y cada cosa que hacen para ponernos nuevamente de rodillas, mas nos tensiona, mas de pie nos pone.
Cada paso es un nuevo escalón.
Estamos tomando envión y seguiremos avanzando, retrocediendo, aprendiendo y pegando saltos…

 hasta tomar el cielo por asalto.

 

miércoles, 19 de octubre de 2011

Conspiracion de sabado a la tarde y asado

Hacía la cola con una bandeja en mi mano. A unas personas de distancia, la parrilla rebalsaba de comida y los compañeros transpiraban a pleno sol cortando porciones, sirviendo chorizos. Con sus camisas de trabajo, como si transformaran esa escena en una línea de producción; indudablemente, con la satisfacción de saber que alimentaban no una maquina, no un patrón, sino a decenas que como ellos, estaban ahí para ver como cambiar el orden de las cosas.
Me perdía en estos pensamientos recorriendo con mi mirada los surcos de sudor de las caras curtidas de estos compañeros, cuando detrás mío un diálogo me volvió al asado.
- ¿vos de donde sos?
- Yo? De xxxxxxx
- Ah! Yo soy de xxxxxx!!!
(de repente, hombres desconocidos entre si, hablaban como si se conocieran de toda la vida, con una hermandad difícil de explicar a aquel que no se sienta solidario con otros en objetivos tan profundos y esperanzadores que te hacen ver la vida y quienes la viven de otra manera)
- Ahí están como nosotros… porque la fabrica donde trabajas la compró el dueño de donde yo trabajo…
- Si, pero ustedes están mejor. Ustedes lograron mantener la interna… eso es buenísimo!
- Si, eso es verdad. Y corríamos el riesgo que nos hagan lo que les hicieron a ustedes. Ahora, hay que prepararse para que no vuelvan a cagarlos.
- Si, en eso estamos. Tenemos que hacer como hicieron ustedes.
- Si, nosotros vamos a ayudar. Los compañeros de la interna… nosotros… porque tenemos que ir por mas. Se viene jodida la cosa
- En la planta quieren robotizar
- Que onda?
- Si… en el sector donde estoy yo somos 60. Quieren robotizar y dejar 15 compañeros nada mas
- No hay que dejarlos
- Y no… pero nosotros hacemos mucho laburo, es un laburo pesado… porque juntamos los paquetes en las tarimas….
- Ah, como nosotros… nosotros también hacemos..

Yo me perdía en la explicación de las tareas,,, se mezclaban las comparaciones que hacían entre ellos con mis ideas. No podía dejar de pensar como los capitalistas dejan a la vista todo el tiempo como funcionan sus entrañas, y nos cuesta tanto verlo. Porque robotizar el sector implica la misma ganancia (o mas) con 45 personas menos. O también… que sigan trabajando los 60, menos horas, en un trabajo menos duro, y ganando lo mismo o mas… ¿Y si en todas las empresas se hiciera eso? ¿Si la tecnología estuviera al servicio de los trabajadores y no de los capitalistas y sus ganancias?
Volvía con mi plato lleno de carne para repartir en la mesa, donde comenté a los compañeros de otra fabrica lo que había escuchado y lo que pensé… los ojos del compañero que escuchaba se llenaron de brillo. Le pregunté: -¿Qué impide que sea como yo te digo? Siguió mirándome fijo. –Las ganancias de los capitalistas, retruqué. Un buen paso si se lleva ese calculo con el y empieza a repetirlo por allí…

La sobre mesa se hizo combativa, pero sobre todo, reflexiva. Una a una, las internas, los trabajadores y trabajadoras, los compañeros y compañeras desfilaron por el micrófono. El telón de fondo, la cara de Mariano Ferreyra, casi a un año de su asesinato. La fuerza de los organizados, la impaciencia de los que quieren organizarse, el asombro de los que dan sus primeros pasos, los que traen su larga experiencia en cada gesto, las compañeras que gritan: -aca estamos nosotras!, los jóvenes, los viejos… Allí estaban juntos, en el instante exacto en que el lente de mi cámara registraba el movimiento… la imagen de lo que está por venir. Del hoy que se hace por el pasado, parar el futuro.

Cuando todo se transformo en grupos concentrados, que intercambiaban ávidas opiniones, con un compañero nos pusimos fuera de escena. Mientras hablábamos cuestiones técnicas, sobre registros e imágenes se quedó en silencio. Con la vista perdida me interpeló: -sabes… a veces tengo la sensación que, aca, estamos haciendo historia…

lunes, 14 de junio de 2010

¿Cuánto estas dispuesto?

¿Cuánto dolor estás dispuesto a soportar antes de dejar correr tus lágrimas?
¿Cuánto amor estás dispuesto a sentir antes de decírselo?
¿Cuánto odio estas dispuesto a tener antes de moverte y hacer algo?
Este sistema es un cadáver burdamente maquillado, ahondando un poco en sus entrañas te veras rodeado de gusanos carroñeros y de la putrefacta hediondez de la carne consumida.




¿Estas dispuesto a enfrentar la realidad con los ojos bien abiertos?
¿Estas dispuesto a transformar el amor, el dolor y el odio en una fuerza única y potente? ¿En una fuerza de cambio impertinente?
¿Estas dispuesto a vivir todas las texturas que te ofrece la vida abriéndose como abanico frente a quien este dispuesto a vivirla intensamente?
No es un camino ni de gloria ni de héroes… pero el único en el que realmente caminas sin dar pasos en el mismo lugar, sin hundirte en la ciénaga de la historia ciega. Es el único camino en que se hace historia. El único en que no se reafirma la prehistoria.
¿Estas dispuesto a ver la realidad con todos tus sentidos?
¿De llevarte puesta esta sociedad de inhumanidad?


Esta sociedad que solo tiene para dar esclavitud y miserias humanas… en la que dos chicos de siete y nueve años matan a una bebe de dos años y medio… criados en un ambiente de violencia y marginalidad, junto a sus otros nueve hermanos de los cuales dos murieron por descuidos, en la que sus padres están enfermos de sida y son adictos al paco… O esta sociedad de los cuatro hermanos que murieron calcinados en una casilla porque su madre tenía que trabajar innumerables horas para mandarlos a estudiar y que al volver del trabajo se encontró con su vida hecha cenizas, humo y dolor….
Esta sociedad que lleva a la denigración humana.
¿Hay forma de soportar esta profunda verdad que existe mas allá del glamour de la TV o de las falsas peleas entre gobernantes y oligarcas que nada tienen que ver con las necesidades mas profundas que padecen la amplia mayoría de quienes viven en estas ficticias fronteras?
¿Hay forma de soportarla creyendo que no es posible cambiarla o sin siquiera intentarlo?
¿Cuánto tiempo estás dispuesto a sostener tus vendas en los ojos para mantenerte al borde del camino?
¿Cuánto tiempo podes hacer oídos sordos a los llantos de dolor de los niños que mueren de hambre por día?
¿Cuánto puede aguantarte el pecho al ver a los hombres expulsados de la historia y de la vida, durmiendo bajo el techo del cielo y cubriéndose a penas por el frío de la madrugada, con su cabeza sobre las baldosas y una bolsa en sus manos como toda propiedad privada…? ¿Cuánto podes ignorar a aquellos que intentan sobreponerse a la no vida que son condenados y son reprimidos o encarcelados, perseguidos o aplastados?
¿Cuánto tiempo podes mirar de soslayo con profundo miedo y desconfianza a quienes quieren alterar este orden? ¿Estas dispuesto a defender este orden? ¿Es acaso éste tu orden?




Si estas dispuesto a justificarlo, a intentar explicarlo, a intentar sostenerlo… Si podes seguir fingiendo una vida de libertad y conformismo consumiendo la sangre y el sudor de quienes sostienen tu mundo… Si estas dispuesto a no escuchar, no ver, no sentir mas que aquello que no te molesta y no te duele… Si estas dispuesto a seguir así, sin mas… a vivir la vida que te dejan y permiten, y no apostar a ser dueño de tu propio destino y protagonista conciente de la Historia…



Si seguirás esquivo por y para vos mismo… entonces hazte a un lado de mi camino. Fijate muy bien de no encontrarte en el medio del torrente de fuerza, odio, amor y desesperación que atravesará y conmoverá tu parásita existencia… Porque nada de lo que hoy ves como real quedará en pié, porque tu maldito orden y confort será sacudido desde las entrañas por una nueva vida, una nueva sociedad…
Si sigues dispuesto a sentarte a ver la vida pasar… mejor no te pongas en el camino... Mejor quédate a un lado, así, de piedra inconmovible, inmóvil… cual estatua. Serás un homenaje a este sistema, que no es más que una fosa común de los esclavos. Fosa en la que sólo permanecerán los miserables y los incrédulos, cuando resucitemos en la verdadera vida, aquella que se construye conmoviéndonos y moviéndonos…


(27/05/2008)

lunes, 1 de junio de 2009

Sueños y tormentas

El sueño entrecortado me asalta varias veces en la noche. Me despierto con la cola de los sueños golpeándome agudamente.

Éramos varios en la sala. Tres o cuatro sentados a una mesa, como de oficina, con vidrio. Cuatro más en un sillón rojo y el resto como colocados sin querer, dispersos en la habitación. Cada grupo habla para dentro, aunque no logro escuchar lo que dicen, siento que me miran de reojo aunque me sienta omnipresente en realidad.

Solo uno no habla ni se comunica. Sentado en el medio del sillón, con las piernas entre abiertas y los codos sobre las rodillas, descansa su cara sobre sus manos mientras fija la mirada en un punto infinito. Parece muerto.

Me acerco para hablarle pero no se mueve, ni me mira. Una chica rubia sentada a su lado me mira y se sonríe. Desliza su mano sobre la espalda del hombre petrificado, le sube apenas el pullover verde por sobre la cintura y lo rasca dulcemente, sin dejar de mirarme.

Intento hablar y no me salen las palabras. La escena se ha congelado y todos voltean para verme. Ya no hablan. Sus ojos pasean desde la cintura del hombre hasta mi cara una y otra vez.

La casa era enorme, antigua, muy pero muy blanca con marcos altísimos pintados de negro, al igual que las barandas de las escaleras.

Salgo desesperada de la habitación y lo llamo. No responde.

Vuelvo a entrar y ha cambiado su posición. Ahora se encuentra en la mesa, riendo y conversando animadamente. Nuevamente intento hablarle, gritarle… pero no me salen las palabras. No quiero que nadie escuche. Le entrego en mano un celular marrón, viejo. Le digo que lo encontré y es de el. Por primera vez detiene sus ojos sobre mí y se niega a tomarlo. Me enojo y se lo pongo en la mano. No se porque se me ocurrió que era de el, solo lo sabia.

Salgo nuevamente de la habitación y entro en otra muy alta, donde no podía ver el techo. Podía inferir que existía porque una enorme araña de luces, negra, apagada, colgaba en el medio del cuarto. Bajo ella, una mesa de bronce negra con un vidrio. Reinaba la oscuridad. Todo se veía gris por el propio reflejo que emitían las paredes blancas. Una luz apagada.

Llamaba al celular e intentaba una vez mas establecer una comunicación con ese hombre. Lloraba y solo podía repetirle: - No. Esto ya es demasiado. Una cosa es que estés con ella y otra muy distinta es que delante de mí se rían de esa manera. La vi tocándote la espalda, amorosamente, delante mío, y vos no decías nada.

Completamente enojado me decía que no. – Eso no es así. ¿Dónde viste que me tocara? No quiero que me molestes más. No esta mal que me toque si quiere. Soy libre.

- Pero te estas contradiciendo. Me negas que te tocaba y después me decís que esta bien

- No molestes

- Pero me hace mal

- ….

Entre indignada nuevamente en la sala. Esta vez, todos reían sin sonido, y me miraban. Le arrojé el teléfono y le dije que no quería saber nada con el y salí corriendo.

En la calle corría agotada, queriendo alejarme de esa muchedumbre. Pero me seguían. Salieron corriendo tras de mi.

En el camino tropecé con un payaso y una bailarina, que sostenían una barra a la altura de mi cintura. Estaban bailando y para poder seguir en mi camino debía pasar bailando por debajo.

Realmente no podía entender. Lo último que quería hacer era bailar. Esa gente tan feliz danzando en la vereda y yo que simplemente quería huir. Pensé para mis adentros que pasaría igual, pero que estaban locos si creían que me pondría a bailar para poder hacerlo. Puse mi rodilla derecha en el piso, junto a mi mano izquierda, para tomar envión y seguir. Pero bajaron la barra y la tiré con mi cabeza. La barra era de hierro muy pesado y el dolor que sentía era muy agudo. Había quedado mareada y me sentía culpable de haberla tirado. Me sentía enormemente torpe y entupida. El payaso, la bailarina y la muchedumbre que me seguía me rodearon y me echaron en cara el haberla tirado, el no haberme detenido a pensar por un momento como pasar y haberles arruinado el juego. Mire a los costados buscando algún gesto de apoyo, alguien cuerdo dentro de esta locura, pero a mi lado solo tenia una vieja, muy vieja, en silla de ruedas. Entonces me di cuenta que la barra la había golpeado ella, al querer pasar y no poder agacharse, y que al tirarla me había golpeado. Una sensación de alivio me invadió y quise explicarles lo que había pasado, pero se enojaron aun más y se abalanzaron sobre mí. Esa fue la última vez que desperté en la noche, completamente angustiada.

Eran las 5 am y todavía tenia una hora más para dormir. Pero fue en ese momento donde no pude más y estallé. Lloré y lloré todo junto. La tristeza y la bronca. Ya no me importaba cuanto solucionara… tiraba de las sabanas y la colcha como si desgarrara mi propia piel. Quería arrancarla. Hundí mi cara en la almohada para ahogarme. El ya lo sabía y no me dijo. Rebotaba en cada latido que sentía en la cabeza. Lo sabía y lo ocultó. ¿Y ahora que puedo decirle? Me sentía acorralada. Todo lo construido se había desmoronado, no sentía el piso bajo mis pies como para pararme solidamente en intentar de nuevo. Aunque quería. Todo se transformaría ahora en un chantaje interno cotidiano. No molestar, no cuestionar, fingir… porque al fin y al cabo era yo la que caía en el vacío. Buscaba y me costaba convencerme de que había algo mas que no haya sido atacado por la tormenta. Me sentí rehén. Toda la casa tenía partes de él. Estaba completamente atrapada. Quería intentar pero a la vez me angustiaba un certeza… que no quería. ¿Cómo hacer? Esto era la tristeza.

Y es allí donde los pensamientos daban paso a la bronca. Justo ahora! Los últimos días había intentado liberarme, creer, entregarme sin miedo ni desconfianza. Autoconvencerme que lo que construía era sólido. Trabajaba sobre una difícil superficie de adobe que se había mojado con las tormentas, pero convenciendome que podrían surgir ladrillos de piedra donde hasta ahora había barro. No era el mejor momento, definitivamente no era. Necesitaba un poco de tiempo para pisar segura. Para sentir que no había nada que cuestionara o pusiera en peligro aquellos que teníamos entre las manos. Pero la tormenta se desató con toda su furia, arrastrando los escombros. Yo solamente quería un paraguas,

Pero no lo pensaste…

Telarañas

Es inevitable. La noche se llena de telarañas oscuras, que te atrapan, te enredan, te ahogan. Hay también, voces y sombras. Te hablan y se conjuran para que te pierdas. Te engañan y se sientan a tu alrededor para reírse de tu desesperación.

Es inútil pensar, ya de antemano se que no podré sacar nada bueno. Tampoco escribir para desahogarme, salvo que la lapicera se transformara en cuchillo y la hoja pudiera ser desagarrada en cada trazo. Pero no. Lo mejor es dormir.

El sueño no acude aunque lo llame. Como si se hubiera confundido de cama, pasó de largo y no quiere volver. Me muevo. Me acomodo. El frío se burla de la estufa, de las frazadas, de las perras, de la ropa de abrigo. Como si supiera que me siento repentinamente vacía, se esfuerza por ocupar cada uno de mis rincones. Mi estomago es el primero en ser atacado y, lamentablemente, solo resiste mi cabeza a la que, paradójicamente, no le vendrían mal unos cuantos grados menos.

Recurro a la lectura. Pero no puedo concentrarme y solo me detengo en algunas palabras que es como si tuvieran eco interno. Al leerlas de pasada, quedan retumbando en mi cabeza y ya no puedo seguir el hilo del relato. Engaño. Placer. Sexo. Mentiras.

Termino el libro y me dispongo a dormir. Las lágrimas explotan en los ojos pero no salen. Una intensa mezcla de tristeza y bronca no se definen sobre cual descargará primero. Por el momento las lágrimas esperan la decisión.

Las imágenes se suceden. Diálogos y palabras brotan del recuerdo. Las lindas imágenes son barridas en un arrebato de auto protección. No quiero aferrarme a aquello que siento que se cuela por mis dedos. Las otras intento eliminarlas sabiendo que nada podré resolver en ese momento. Pero es allí donde se descubre el verdadero motivo de inquietud. Nada podré solucionar ahora. ¿Pero habrá algo que pueda remediar con la luz del día? Me respondo que no repetitivamente, mientras intento autoconvencerme que si. Pero es en vano. Apago la luz y me estremezco con el frío. Siento que me han empujado a un abismo del que no veo el fondo. Caigo infinitamente y en el camino tengo tiempo de buscar a todos lados para ver de donde agarrarme y no seguir cayendo, no estrellarme contra el fondo. Pero todo pasa muy rápido y no me decido por ninguna rama.
Me veo obligada a hacer un pequeño balance más allá de los últimos tiempos. Termino de desmoronarme y me duermo

lunes, 6 de abril de 2009

CANSADA

La mañana comenzó con frío y, aunque divisa el sol por la ventana, el frío se ha pegado a sus huesos humedeciendo en hielo los músculos… pero no los nervios.
Esta cansada. Se sabe profundamente triste y confundida… pero esta muy cansada. Un poco ha perdido el rumbo. El agobio ha ido ocupando lugares estratégicos pero no ha dado el asalto final aun. Se metió en el epicentro de la pandemia, vacunada, pero con poca convicción de estar protegida, por lo que el miedo sacude cada tanto, en graves espasmos, sus órganos vitales.
Lo peor de todo no es todo, lo peor de todo es que le cueste mirar por la ventana.
Su vida se pasea delante de sus narices, arrastrándose como una momia moribunda… la mira a los ojos y le pide ayuda.
Se ha convertido en instrumento, el arco al frotarla la cortajea, hiere su piel, la marca y extrae de lo más profundo de ella los mejores sonidos. ¿Cuál es el precio? Teme ensordecer. Teme que luego de todo lo hecho, se este derramando entre sus dedos una última melodía. Esta ensordeciendo. Ve del otro lado de la ventana el sol, supone que habrá más música…
Se debate en pensamientos mientras su estomago se quema en la acidez.
- Que queres?
- Querer
- No queres?
- Si
- Entonces?
- Quiero seguir queriendo, y no quiero. Por eso quiero
- Y la música?
- Tal vez no sea mi música. Tal vez escucho solo los sonido que mis oídos pueden percibir, pero hay otros que no escucho y siento. Esos me hacen mal.
- Es el músico?
- No, el músico y el instrumento. Porque tenemos voluntad. Yo quiero sonar. Me niego a resignar las melodías que escuché, por eso intento.
- Y cual es el miedo entonces?
- Que las heridas me dejan sorda. Siento tanto que por momentos me vuelvo insensible. Mi cabeza atropella mis sentidos e intenta retomar las riendas del asunto. Quiere poner orden…
- Tal vez sea lo mejor. Te siento ahogada. La garganta se cierra y el aire duele cuando entra
- Lo se, claro que lo se. Una y otra vez me repito que es la última vez. Una y otra vez me auto convenzo que no me expondré mas… y una y otra vez caigo.
- Porque?
- …
Los ojos se acalambran por la acumulación de sal. Los mares más bravos se escondieron tras sus pupilas y pugnan por salir. Sus músculos se escapan de su piel y la resquebrajan, buscan oxigeno. El piso se mueve bajo sus pies y se marea. Pierde el equilibrio. Teme. Se siente pequeña, impotente. Se siente a la merced de los climas intempestivos, de la naturaleza indomable. Pero es la misma melodía que la moviliza la que le brinda pequeños momentos de calma antes de volver a la zozobra.
Teme, teme haber roto la ventana sin darse cuenta. Tener un pie fuera sin saberlo. Teme que los dolores sean parte de las cortaduras. Teme no haber intentado lo suficiente. Teme haber intentado demasiado. Teme escuchar melodías que no son tales. Teme una realidad inventada.
Quiere querer. Debería quererse.

miércoles, 1 de abril de 2009

Harta que nos roben la historia!!!

Es increíble las mil y un maneras en que se borra la historia. Es como si la memoria no nos perteneciera a nosotros. Hasta eso nos han expropiado.
Chorradas de tinta, metros de cinta, horas y horas de audios e imágenes… La historia nos es ajena. Nos la hacen ajena…
“Ha muerto Alfonsín, el padre de la democracia”. Desde ayer, no hay otra cosa en la radio, en la tele, en los diarios… “Quien comandó la consolidación democrática”… “quien manejó la política con honestidad y coherencia”… Y un largo etc donde los radicales, los radicales K, los radicales independientes, los cobistas, los radicales del Ari, de la CC, los peronistas K, los peronistas, los re peronistas, los mas peronistas, los peronistas pro, los peronistas ni opositores ni oficialistas… todos lloran y rasgan sus vestiduras.











¿Pero las cosas son realmente así? ¿O es este un cuento más de esos que nos venden a fuerza de minutos en el aire como la inseguridad?
Empezando por el principio. El partido radical, del cual Raúl Alfonsín era uno de los principales referentes, no sólo ha llevado adelante las represiones históricas más brutales contra los trabajadores y el pueblo, como en la patagonia rebelde, la semana trágica etc, dando honor a su apodo de “gorilas”… sino que ha realizado un apoyo directo a la dictadura del 76 con cientos de funcionarios políticos en la historia mas reciente. Esa dictadura asesina, la de los 30000 compañeros desaparecidos, la de los bebes apropiados, la de la tortura y persecución política… la que buscó cortar a fuego el desarrollo de un movimiento obrero que amenazaba cada vez mas seriamente las ganancias y propiedad de los grandes capitalistas. Esa dictadura, que los grandes capitalistas pidieron a gritos y los partidos peronistas y radicales avalaron. Esa dictadura, luego de años de terror y sangre, comenzó a ser profundamente cuestionada por los trabajadores y el pueblo pobre. No fueron los partidos radical ni peronista quienes la enfrentaron cara a cara. El malestar crecía. Luego vino Malvinas, un manotazo para intentar salvarse que se volvió en su contrario. Las grandes masas populares realmente querían vencer al imperialismo ingles, hacer pagarle todos los años de expoliación vividos… veían en la guerra la posibilidad de libertas, pero los militares genocidas no.
Se desarrollaron las movilizaciones, los paros, las distintas acciones que surgían… Los capitalistas supieron que era el momento de dar por finalizado un ciclo. Los asesinos habían cumplido un objetivo, habían aniquilado una generación de revolucionarios y compañeros combativos. No sólo habían preservado las ganancias de los capitalistas sino que las habían mejorado. Habían sentado las bases para un nuevo modelo económico, redefiniendo el juego del reparto de la torta a favor de ellos. Así que ya era mejor devolver la democracia “al pueblo” antes que arriesgarse a que éste continúe buscando tomarla por sus propios medios.
Llegaron las elecciones. Llegó Alfonsín. Llegó a desviar un camino iniciado por las masas de cuestionamiento profundo al estado. Vino a decir que hay que volver a la casa, que con la democracia que come, se cura y se educa. Que esperemos que la democracia nos dará lo que nos corresponde. Incluso la justicia. Los juicios a las Juntas, mas bien salvaron a los genocidas de no ser linchados en la calles. Pero las cartas estaban echadas. Por los servicios prestados: OBEDIENCIA DEBIDA Y PUNTO FINAL. Vino la hiperinflación, los Australes, los saqueos… El pacto de Olivos, la entrega del poder a Menem… las privatizadas, los despidos… la consolidación del camino trazado por la dictadura genocida… el resto es historia mas conocida.
Los compañeros muertos en la dictadura son nuestra historia.
Los jóvenes muertos en Malvinas son nuestra historia.
Aquellos que enfrentaron la dictadura en lugar de colaborar con ella, son nuestra historia.
Los 30000 desaparecidos, los trabajadores y estudiantes que se organizaban para cuestionar el orden establecido, son nuestra historia.
Aquellos que siguen hasta hoy peleando por el juicio y castigo a los genocidas y no se comieron el discurso de los radicales y peronistas, son nuestra historia.
Los miles que murieron de hambre, que murieron bajo las balas de la represión policial en los saqueos son nuestra historia.
Las decenas de compañeros muertos en la democracia como Teresa Rodriguez, Victor Choque, Fuentealba… son nuestra historia.
Los miles de presos y procesados políticos en democracia, son nuestra historia.
Los muertos por gatillo fácil, son nuestra historia.
Los muertos del 19 y 20 de diciembre bajo el gobierno de la Alianza, La desaparición de Julio Lopez bajo el gobierno de los K… También son nuestra historia.
Nos venden otra historia, donde nunca tenemos nada que ver y todo es producto de personalidades, intrigas, complots, pactos…
Esta es nuestra memoria, la de la historia en que somos protagonistas.
Esta no es nuestra democracia. Es la democracia de los capitalistas.
Queremos nuestra democracia, la de los trabajadores y el pueblo pobre. Continuaremos haciendo nuestra historia.

viernes, 6 de marzo de 2009

En la revolución tal vez surja el amor

Yo no prefiero escuchar mentiras piadodsas.

Duele mucho, mucho… y lo que mas duele es querer tu abrazo para que no duela más.

Gracias por la sinceridad. Desgarra, pero ahora puedo entender casi todo.

No se puede querer querer mucho tiempo.

Una sola vez me enamore… y esta vez sentía que podía llegar a hacerlo. Había logrado derribar algunas paredes y avanzaba sobre mis más grandes miedos. Pero en el último salto no vi que del otro lado solo había zanja. Ahora estoy ahí, respirando barro, con el estomago lleno de tierra y lombrices en los ojos.
El lento camino de reconocerte en cada cosa, una vez que comienzan a resultarnos un tanto ajenas. Una frase en la radio dispara el llanto. Un te con anís trae el recuerdo de una casi única cosa linda que te leí escribir casi con seguridad sobre mi.
Es el momento del despegue? Tan pronto?
Caminaba escudriñando el piso. Camine mirándote a los ojos y no vi la piedra, no quise verla pero la sentí. Se activa la señal de alarma. Operación blindaje. El agua salada no ha limpiado suficientemente bien aun la piel… arderá por mucho tiempo.

El momento en que las “líneas de expresión” se hacen surcos… se hace tarde… se hunden en la piel y rasgan la carne.
No quiero dejar de quererte, aunque no pude querer como quería, tratare de querer como se pueda. Una raya más en la sucia pared de cemento. La casa se vuelve del gris de las prisiones y del otro lado de los barrotes de la pequeña ventana se ha nublado. La humedad baja por los muros y arrastra suciedad que dibuja surcos dibujando más barrotes donde no los hay. El vacío se llena con el humo. EL silencio con los sonidos de la panza que se retuerce aun, cuando el resto del cuerpo se ha aflojado tras la caída.
Tiene temor de releer la sentencia. Ambigua, como toda ley, escrita por un abogado perspicaz e inteligente. Pero sabe, en su interior, que el veredicto es grave. Vienen a su cabeza los fantasmas del pasado. Llaman al teléfono para no decir nada… paradoja terrible del destino. Golpean con su presencia omnipresente como si supieran… y le dan a la escena un alo mucho más trágico. La celda se llena de los condenados y cientos de voces hablan a la vez creando un gran caos en el silencio.
Oí: - En la revolución tal vez surja el amor.
Si acordamos que el amor es un sentimiento que se genera de determinadas relaciones humanas, si esas relaciones son revolucionarias, será el mejor amor que se pueda intentar en esta sociedad capitalista. Pero la revolución no lo garantiza. Puede no surgir ese amor, y en ese caso lo revolucionario es ser conciente de ello y superarlo.

viernes, 24 de octubre de 2008

desvarios

Una mirada perdida
Una mano tendida a un vacío que nunca termina de caer
Una sonrisa fingida
Una duda carcomida por olas de tiempo que no van a volver
Es que buscamos atajos,
Salidas de paso que solo logran volvernos a perder
Los ojos cerrados no son buen consejo a quien quiere aprender
Heridas que no cierran
Injusticias que duelen
Un mundo vedado, una cárcel gigante que debemos vencer

domingo, 10 de agosto de 2008

Mujer arbol



Encontró un árbol fuerte y robusto, que prometió darle sol en verano y cobijo en invierno. Dudó un instante y se abrazó a él. Las raíces del árbol tomaron primero sus pies y luego sus piernas. Ya no pudo escapar y el miedo a enfrentar el mundo sola la petrificó. Y así quedó, abrazada a su tronco y llorando en su corteza, alimentando su sabia con sus lágrimas...

miércoles, 30 de julio de 2008

En la linea de largada


En cuclillas. En la línea de largada. Llegué caminando hasta acá, medio perdida… y no pude rehusarme a una línea de largada.
El sol apunta directo a los ojos, de frente, y calienta las gotas que recorren los gestos atentos de la cara, gotas de nervios y de ansiedad. La tensión de los músculos da la sensación de firmeza y fuerza contenida, hasta que duelen, hasta llegar el punto de no saber si podrán moverse… se han tensionado hasta volverse piedra. La duda es si responderán al momento de necesitarlo.
Concentración, cada inspiración como si fuera la ultima oportunidad de tomar todo el aire antes de correr… expirar intentando alejar los miedos en cada bocanada.
Atención, buscando con la mirada un movimiento, un signo imperceptible de que darán el Ok. para salir. El tiempo pasa en posición de largada.
Los rostros de los espectadores van cambiando con el paso de las horas, de los días… Tal vez se vean distintos por las diferentes posiciones que el sol va tomando… o mejor dicho, que la tierra va tomando… respecto al sol. La tierra se ha movido mas que yo, que sigo en posición de largada.
Miles de pensamientos se alborotan, se empujan y pelean entre si. Por momentos una cara. Por momentos una voz. Por momentos paisajes. Algunos pensamientos me conmueven y distraen en el largo tiempo de espera. Sobre todo algunos. De palabras y lecturas. Son recuerdos tamizados con imaginación y anhelos. Pensamientos que en noches profundas se han convertido en vívidas escenas de vida, de alegre vida y pasión. Miradas profundamente penetradas, de esas que se sienten como caricias. Besos de bocas no conocidas pero como gustadas desde siempre. Escenas de situaciones extrañas, como todo buen sueño merece, y recurrentes en la satisfacción que causan. Pero algo no esta bien. A estos recuerdos, escenas, sueños casi tan reales, mas lindos que la realidad… les falta algo que los delata. No tienen aroma. Algún dejo de perfume, del falso, del fabricado. No, no hay registros de olor de la piel. En este detalle anida la prueba de que es mentira. Pero si fue tan real! Pero no, demasiado intenso para ser real. Demasiado liviano y transparente. Intento recordar un olor que me permita sostener esta consolante mentira… cuando un ojo comienza a arder.
Una gota de nervios y ansiedad logró franquear las pestañas para hundirse ardiente en el ojo. Vuelvo, el sol ya no esta al frente. Los músculos siguen en la misma posición pero, efectivamente, no responden. Los calambres se han convertido en alambres.. Ataduras al piso. Dieron la señal de largada y no la escuché, hundida en mis pensamientos. Junto a mi solo quedó la suciedad de la muchedumbre y un perro que también se echó a dormir. Ni rastros del murmullo que había escuchado horas antes. Desde mi posición, ya no se ve la línea de llegada… como si se hubiese alejado.
En los ensueños perdí el momento. La tentación de mi realidad de adentro me venció. Mientras imaginaba el despertador sonó y no lo escuche. Llegué tarde a la cita, ya no estaba. Regrese del bar caminando lentamente… aun me dolían las pantorrillas por esos extraños calambres nocturnos que me agarran.
Que pena. Su boca y su sonrisa eran como en mis sueños… su gesto… su mirada… pero no pude quedarme con su olor. Siempre será entonces mi realidad con mentira, mi realidad de sueños.

martes, 29 de julio de 2008

Risas


- El hombre es el animal que ríe. No se si es así. Lo que quiero saber es el por qué. ¿Qué necesidad hay de tener que exteriorizar de forma compulsiva estados de ánimo como el llanto y la risa? ¿Para comunicarnos? Entonces el resto de los animales también deberían reírse. ¿Por eso ahora, además, nos reímos con los dedos? ¿Por qué tenemos otros sentimientos que podemos mantener ocultos y no se exteriorizan de esta manera? Como el amor y el odio. La risa y el llanto son manifestaciones espontáneas. “La risa estalla en estruendo hasta apagarse, poco a poco, y talvez luego no quede nada de ella, tal vez ni recordemos de que nos reímos. Al igual que el llanto que al secarse sólo deja el gusto de la sal en los labios y el dolor del desgarro en los ojos. Pero el amor y el odio nos mueven. Pueden aparecer y desaparecer pero nada sigue igual luego de su paso, y son tan profundos que pueden ser causas de las risas y los llantos.” ¿Al pedo? No… con mucho trabajo pero necesitada de desalienar mi cabeza.

miércoles, 23 de julio de 2008

Dudas

Centenares de preguntas y dudas se alojan en nosotros. No siempre con respuesta. Atormentan por las noches, asaltan nuestros sueños y toman de rehén nuestra mente en su momento más indefenso. Se transmutan, se convierten, se camuflan para marearnos, asustarnos, angustiarnos… Se vuelven monstruos que activan nuestros peores miedos e incertidumbres. Se alimentan de nuestras debilidades, de nuestra humanidad sensible, de nuestros sentimientos puros, y dejan sus excreciones contaminando nuestra sangre.
Una duda certera es capaz de salpicar las convicciones, aún las más convincentes. Las ensucia, las enturbia, las recubre con un manto de niebla y smog hasta hacerlas venenosas. Reposan en los rincones, en el umbral del sistema nervioso, apenas respirando, acompasadamente, en la oscuridad y el frío, retraídas, observando de soslayo cada pulsación y reacción, atentas, en estado de alerta, esperando el momento propicio para atacar… el momento en que creemos habernos liberado de ellas y bajamos la guardia, y buscamos ser. Saltan, atacan, se reproducen y reavivan cuando nos desconectamos nuevamente para buscarles una respuesta. Metidos para adentro en un diálogo de mudos con ellas.
Tienen un punto débil, un disparo al centro de su esencia: No siempre tienen que tener respuestas. A veces las preguntas que no podemos responder nos ayudan a conocer y a abrir nuevas preguntas si buscamos fuera y no dentro de ellas mismas. Si no somos sus esclavos.
Sentirnos libres del miedo de caminar los laberintos de las dudas, ya es una pequeña respuesta. Virando acá y allá, buscando, avanzando y retrocediendo. A veces a tientas y a veces con desafiante convicción y paso firme. A veces arrastrando nuestras pocas certezas de forma dolorosa sobre los adoquines espinados para que sobrevivan las verdaderas verdades. Otras, deslizándonos graciosamente sobre superficies calidas y mullidas. A veces volviendo al punto de partida, que ya no es el mismo que el del principio. Vamos dejando pequeñas señales del camino recorrido en cada respuesta parcial que encontramos, pequeños mojones de historia, hasta finalmente darnos cuenta que algunas respuestas las hemos creado nosotros mismos caminando y buscando. Algunas veces nos dejamos encantar por los cantos de sirena de las respuestas fáciles… cómodas… disponibles. Otras tantas nos enfrascamos en buscar respuestas sublimes, ininteligibles, inalcanzables, buscando en puntas pie para alcanzarlas, parados sobre las verdaderas respuestas sin verlas, porque estaban ahí nomás… Respuestas que mutarán en nuevas preguntas para que sigamos buscando respuestas, con algunas verdades ciertas en nuestras manos como guía. Pequeñas brújulas para guiarnos en los caminos sinuosos, para poder atravesarlos en línea recta sin perdernos en las curvas. Pequeñas brújulas de pequeñas verdades que están dentro nuestro, que las sentimos si nos dejamos escucharlas. Cientos de dudas seguirán cruzando el camino, piedras, pozos y ríos acaudalados. Impostores, vendedores de fantasías, espejismos de felicidad y comodidad, las mentiras de la vida dada, los juglares de las notas acostumbradas, rutinarias. Pero lo importante es caminar. Cuestionar. Derribarnos a nosotros mismos de ser necesario. Preguntarnos y respondernos sin encerrarnos y paralizarnos en nuestras dudas. Construir.
Sabemos la última respuesta. Buscamos el camino. Las dudas que crucemos nos harán crecer.


lunes, 21 de julio de 2008

sábado, 19 de julio de 2008

No era tan dificil


Llegue... no era tan dificil como pensaba antes:Ahí estoy, ahí espero. No se qué ni quien.Tal vez yo.¿Será a mí a quien espero?¿Me reconoceré llegado el momento?¿Y hasta llegar que?Si la que soy se va… ¿llegaré en huesos y órganos?¿Llegaré en telas oscuras y pesadas?¿Que nueva cara tapará las huellas?¿Que piel será la que maquille mis cuencas?¿Llegaré? , así… no mas…. ¿Diciendo aquí estoy?Que dejare en el camino…Sola, llegare arrastrada y llorando…No tan sola... Con migo, llegare alegre y liberada.¿Cuánto? ¿Y si una vez más no soy? Seguiré el camino se sangre para volverEl de las moscas rapiñadas junto a mi pielDel borde acantilado… del limite…El camino de la delgada líneaDel negro infinitoDonde no se flota y siempre se cae… se cae…En el estomago… se cae.Volveré ese camino,Volveré por ese camino.Buscare lo que deje tirado,Buscare lo que golpeó,Lo que perdí…Volveré cuando llegue.Aun estoy en él… y no se ve. FINALMENTE llegue.. y todo se ve distinto. La cotidianeidad, lo que nos rodea, quienes nos rodean... y lo que hacemos a largo plazo... "nos aporta la mayor de las felicidades: la conciencia de que participamos en la construcción de un futuro mejor, de que llevamos en nuestras espaldas una porción del destino de la humanidad y de que nuestras vidas no han sido vividas en vano" (Leon Trotsky)...SE VE DISTINTO, SE PUEDE DISFRUTAR... lo de ahora y lo que vendrá. Este posteo, me lo dedico a mi y a quienes comparten este camino y me ayudan a seguir.... buscando las nuevas armonias...

martes, 15 de julio de 2008

Receta

Lo bueno de querer sin querer es evitar la ansiedad y las amarguras inventadas. Recibir la maravillosa sorpresa de encontrarse viva después de haber caminado por el borde de la cornisa. Encontrarse encontrando. Volver a creer en uno, volver a creer que se puede apostar. Querer distinto y saberse aprendiendo después de volver a nacer, pero sin haber olvidado lo vivido, más bien creciendo por lo andado. Poder ponerse en el otro lugar entendiendo sin justificar. No partir de lo mas alto del enamoramiento, sino mas bien ir corriendo y brumas ideales para encontrar realidades e ir queriendo y aprendiendo a amar lo que es y no lo que siempre estamos esperando que sea. Retirar suavemente la angustia de nuestro ser y guardarla en un viejo arcon. Despojarse de prejuicios y banalidades. De fantasmas y pasados recurrentes. Los dejavú del pasado no pertenecen a esta dimensión. Ponerse en el otro sin perderse uno mismo. Disfrutar y celebrar la vida.

viernes, 20 de junio de 2008

Lluvioso


Los días como el de hoy tienen algo especial. Tanto que casi me gustan. Pasaron muchos años ya de aquellos días en que podía quedarme sumergida entre frazadas y almohadas, esperando un te caliente o durmiendo para esconderme del frío. Sintiendo, sin preocupaciones. Tan yo. Ahora ya no. No puedo hablar al trabajo y decirle a mi jefe: -Mire, hoy es uno de esos días que merecen vivirse en mi cocina, con mate, buñuelos y patitas en la estufa, con la cabeza solamente sobre mis hombros. Así que salgo a sumergirme en el día.
Me gustan estos días porque, tal vez arrastrado por generaciones y generaciones, indican en lo mas íntimo que es hora del refugio, que lo mejor es buscar una cueva, huir de la intemperie con algunas raciones de comida y ponernos a salvo, junto a los otros, amuchados para generar calor.
Ya se porque estos días en que no puedo refugiarme en una cueva, me meto para adentro buscando un refugio profundo de deliciosa soledad. Mientras pasa el temporal lo veo como si mis ojos fueran los vidrios que me protegen del exterior. Algunas veces me referencio en las gotas que se desmembranan por los vidrios, acompañándolas con lágrimas cargadas. Otras veces las veo como pequeñas bailarinas sin tutú que se entrechocan, se fusionan y se dividen con sus bailarines en erotizantes danzas húmedas. Otras veces son grises y pesadas como el plomo, y golpean duramente, amenazantes, omnipotentes, con el mandato del cielo en sus cuerpos. Hoy las sentí como ojos… como cientos de pupilas brillantes, límpidas, cristalinas, vibrantes de curiosidad… como cientos de ojos que preguntaban… cientos de preguntas y ninguna respuesta.
-¿Qué te pasa?
-¿Qué es esto?
-¿Y ahora?
-¿Qué vas a hacer?
-¿Es así?
-¿No es así?
Y súbitamente, el viento las arrastraba lejos en una ráfaga feroz de seguridad. De negación… De frío que volvía a congelarme. Pero al segundo ahí estaban de nuevo, cientos de ellas… que se cuelan en mi refugio interno cuando intento esconderme. Me insisten para que piense que deje de pensarme. Que las respuestas no las encontraré en mi cabeza, que debo dejarme sentir… que descubrí la delgada línea que divide el “tómalo o déjalo” del “lo quiero”. Que puedo elegir de qué lado de la línea me ubico. Que de un lado hay especulación racional y del otro lado un primer paso de asumirse.
De un lado la seguridad de lo que ya está, del otro lado los desafíos, contradicciones y el miedo. Tal vez en lo difuso se corra el riesgo de sufrir más… pero con la promesa de que tal vez la felicidad también sea proporcional. Las gotas se siguen escabullendo y se van volviendo simplemente lluvia, los vidrios se empañan y se empañan mis ideas. Y me encuentro otra vez pensando… otra vez pensando… empiezo sintiendo y termino pensando... al final, siempre me quedo del mismo lado.

lunes, 2 de junio de 2008

Estupida - mente

Parece que han pateado el avispero… todo se ha revoloteado. Todo gira alrededor velozmente… veloz – mente…
Tanta tristeza, llanto, confusión, tensión, desconcierto, dudas, preguntas. Respuestas como casi verdades, inmutables, que se estrellan contra las paredes y se evaporan en un instante que ya no vuelve.
Catarsis, mates, angustias, pendientes empinadas en las que no se avizora un descanso donde hacer pie. Y cuando hacemos pie luego de innumerables esfuerzos, vemos que estamos en el mismo lugar.
Palabras que van y vienen para darle sentido a nuestras contradicciones, a nuestros miedos, a nuestros fracasos, a nuestras apuestas… a nuestra falta de valor. Se arremolinan y mezclan en el aire hasta el punto de perder todo tipo de sentido… Entonces volvemos a hablar, pero esta vez para encontrar sentido a las palabras que ya no tienen. Las nuevas palabras con sentido, en solidaridad a su especie, se mezclan con las que lo han perdido… entonces tenemos cosas con sentido y cosas que no lo tienen, consumiendo nuestro oxigeno.
Entonces pensamos, y re pensamos y volvemos a reflexionar, sobre las palabras con sentido y sin sentido y generamos nuevas ideas que ya no tienen sentido y que al hablarse, se vuelven una interpretación de la interpretación de lo que interpretamos que sentimos.
A esta altura las avispas tienen el tamaño de pequeños aeroplanos y se mofan de nuestra humanidad.
Así, lo que palpita, ha quedado sumergido bajo un cúmulo de signos lingüísticos sonoros… subsumido por la Real Academia Española.
La sinapsis entra en cortocircuito, se recarga y recalienta. Los axones y dendritas hacen huelga ante el aumento de producción, y así las señales eléctricas de nuestra mente no se hacen químicas.
Entonces… ¿Qué tenemos? Un enjambre de avispas avispadas y mentes sin química… pura - mente racional. ¿Y la química donde esta? Tal vez quedó en la piel… plena - mente desmentalizada. Tal vez algunas de las avispas se apiaden y con sus aguijones, revivan la piel, nos provoquen el ardor de la reacción química de nuestro cuerpo frente al cuerpo extraño, externo. Ese ardor que ponga en pié los sentimientos, que surjan por sobre las palabras y adjetivos, que reinen en paz con la razón, que no se escondan a nuestros ojos y se manifiesten en impulsos incontenibles que le den al dolor y al placer nuevas realidades impronunciables, indescriptibles, que aun no hayamos catalogado en nuestro acerbo de experiencia y redacción. Para así descubrirlos. Para tener que zambullirnos dentro de ellos y penetrarlos sin poder explicarlos plena - mente. Que se hagan oír… que se impongan… que la química y sentimientos aguijoneados “sean” nueva-mente, para todos.
Mi deseo para todos uds., y para mi también.

Plena – mente convencida, como siempre.